WALTER VIERA

SUMARIO:
1. Introducción – 2.Complejo Hotelero y el Piriápolis de Rocha – 3. Ugolino Zecchi – 4. La Guerra Fría en La Coronilla – 5. Los “Raymundos”, la “impresa” y el balneario “de los ricos” – 6. Cuando se llegaba en bote a La Coronilla y la inauguración de la luz – 7. El principio del fin

1.    Introducción

Los países, los pueblos y las personas atravesamos épocas de nuestra vida que por sentirnos felices o realizados, denominamos “años dorados” o “épocas doradas”.
Si trazáramos una línea de tiempo sobre la accidentada y azarosa historia de La Coronilla, ésta tendría cuatro etapas bien definidas y dentro de ellas, sus años dorados entre las décadas del 70 y 80 del siglo XX.
Entre los primeros años de la década de 18801 y la creación de la escuela de Gervasio en 1908, definiríamos la primera etapa de la localidad, etapa de sinsabores, idas y vueltas de “la Colonia” y los “Rancheríos de Gervasio”

Hotel Casino Costas del Mar Archivo W.V.
Hotel Casino Costas del Mar Archivo W.V.


La segunda podríamos ubicarla entre 1908 y 1951, el pueblo pasa de ser una aldea muy derruida, denominada Gervasio a transformarse paulatinamente en un balneario. Una etapa muy pintoresca e interesante, aún por rescatar del olvido.

Balneario La Coronilla (1950)


Luego, desde 1951, Gervasio cambia su nombre a Balneario La Coronilla, cambia también su rubro principal y se va constituyendo en un incipiente gran balneario con la construcción de nuevos hoteles, ampliando su capacidad de recibir, atender y dar comodidad a los turistas.
Ya en la década de 1970, consolidado su “complejo hotelero” comienza la época dorada del balneario donde se destaca entre los principales del país, este período comienza a tener su fin hacia fines de la década del los 80 del siglo XX2 , luego de la gran inundación que afecta al país y a la zona en esos años. Después de ese fenómeno meteorológico, el arrastre y caudal del canal Andreoni comienza a ser cada año mayor y entre éstas y otras razones, finaliza la época del otrora gran balneario.
Hasta que no se inventó la escritura en la historia (y que se inventó para sumar, restar y dividir) las historias de los pueblos se contaban en forma oral y es la tradición las que nos permite reconstruir hoy, hechos que ocurrieron hace miles de años. Por eso cuando hablamos de memoria colectiva para este trabajo, lo hacemos siguiendo a Halbwachs citado por Betancourt, porque es: “la que recompone mágicamente el pasado, y cuyos recuerdos se remiten a la experiencia que una comunidad o un grupo pueden legar a un individuo o grupos de individuos”3

Balneario La Coronilla (1950)
Balneario La Coronilla (1950)


Es indudable que la historia oral se enmarca dentro de una versión de historia que pretende acercar los límites de la historia a la vida de las personas “…se ha desarrollado básicamente al margen de las instituciones de enseñanza, y que ha tomado a la comunidad y a su oralidad como base para sus investigaciones y reivindicaciones. Es una historia que hace énfasis en el pueblo, en la cultura y en la vida cotidiana. Tradicionalmente, la historia les ha dado mucho más peso a las fuentes escritas, desconociendo la potencialidad que las fuentes orales encierran. Es indudable que las fuentes orales son una rica veta para la investigación histórica…”4
Por ello en las siguientes líneas se recogerán algunas estampas de la memoria colectiva que los habitantes de La Coronilla atesoran de su época dorada. No es un relato exhaustivo, ni pretende serlo. Quienes vivieron esta época quizá recuerden muchos más hechos, de mayor importancia y sea éste el inicio de un espacio para recordar cultura, costumbres, sueños.

Vista aérea zona Balneario La Coronilla (1950)
Vista aérea zona Balneario La Coronilla (1950)


Para los que no la vivimos o solo es un recuerdo borroso, ese “legado” quizá sea inicio de una serie de preguntas y respuestas, sobre todo en un momento del país donde el relato oficial demoniza a todo lo que no sea precisamente el “relato oficial”

2.    Complejo hotelero”5 y el Piriápolis de Rocha

Afiche publicidad Mesón las Cholgas (1990)
Afiche publicidad Mesón las Cholgas (1990)

Sin dudas hace cuarenta o cincuenta años, el Uruguay era muy distinto al actual.
No existía internet, ni celulares, ni mucho menos globalización, al menos como la conocemos hoy.  La comunicación telefónica se hacía por hilos y a través de una operadora, la persona que entre cables y destinos intentaba, a veces varias oportunidades sucesivamente poder conectar con quien quisieras llamar. Si el destino era nacional, la saturación de las líneas en época estival podría hacer que en un diálogo entre dos interlocutores el emisor preguntara al receptor cuando llegaba al balneario y del otro lado te llegaba (equivocada) la respuesta de otro receptor “ya te mandé las ovejas”.

Costas del Mar donde luego serían las piscinas termales.
Costas del Mar donde luego serían las piscinas termales.


La tranquilidad y lentitud en el vivir cotidiano, contrastaban con lo vertiginoso que es el diario vivir en la actualidad. Las personas tenían más tiempo y podían disfrutar de las cosas sencillas de la vida: un atardecer, un amanecer, un par de copas en un bar o un juego de naipes.
El disfrutar también se extendía  a las vacaciones, las que se prolongaban un mes o más. La memoria colectiva de los coronillenses recuerda temporadas que iban desde diciembre a principios de marzo.

Mesón Las Cholgas
Mesón Las Cholgas


La Coronilla era también un gran pesquero y se lograba pescar con facilidad y abundancia especies que hoy son la excepción, por ejemplo la corvina negra. No solamente se pescaba en la zona denominada hoy “Las Piedritas”, sino que se podía hacer en cualquier lugar de la costa, aunque claro, siempre hubo puntos estratégicos como el arriba mencionado o el “Cerro Verde”

Costas del Mar vista (1960)
Costas del Mar vista (1960)


El “slogan” de esa época que caracterizó al balneario y que estaba presente en adhesivos y promociones turísticas era “verde, sol y mar”
Todo ello llevó a que se construyera un complejo hotelero: al decano que era el Hotel “Las Maravillas”, se le fueron sumando Parador “La Coronilla”, “La Guarida” que luego sería “Oceanía”, “Las Palmeras”, “Mesón Las Cholgas”, “Rivamare”, “Costas del Mar” y “Gure Etxe”6. Este último  emprendimiento de inmigrantes vascos, tuvo el honor de hospedar al ex Presidente Julio María Sanguinetti, quien luego de triunfar en las elecciones que lo llevara a su primera presidencia al inicio de la restauración democrática en 1984, decidió descansar unos día en el balneario. Así lo consigna Juan Angel Valiero entrevistado por Ferrer Olmedo para el periódico revista “La Plaza”, cuenta que mientras pescaba sintió una voz que le dijo “´¿Cómo marcha la pesca´? Y cuando la vi al hombre así con las cejas ´¡Ooohhh! Perdón don Sanguinetti´ – le dije – Con “la ‘Marta’ andaba…” 7

Hotel Costas del Mar (1960)
Hotel Costas del Mar (1960)


Dice Gabriel Sosa en su artículo para Que Pasa suplemento del diario “El País”: “Hasta la ampliación del Canal Andreoni, La Coronilla era la promesa de la costa rochense, un balneario a desarrollarse en base a su capacidad hotelera y a convertirse en la atracción principal del departamento a nivel internacional (…) junto al núcleo central del balneario un pequeño canal de agua dulce, casi un arroyito, que desembocaba en la playa. Los días de calor quienes caminaban por la arena lo cruzaban sin darse cuenta…El balneario tenía seis hoteles funcionando a lleno total y todo apuntaba a que iba a convertirse en la versión rochense de Piriápolis”.

Habitación Costas del Mar
Habitación Costas del Mar


La mayoría de la población de la localidad trabajaba en los hoteles o en el camping8 . Entre el buen sueldo recibido y la hiperinflación campante en el Brasil en aquellas décadas, era común que con el solo trabajo de los tres meses de temporada  se pudiera sobrevivir los restantes meses del año.
Con los hoteles funcionando a pleno y personas “durmiendo en los pasillos” en algunos de ellos como rescata la historia oral, La Coronilla era uno de los principales destinos turísticos del país.

Comedor Costas del Mar (aprox. 1966)
Comedor Costas del Mar (aprox. 1966)

3.      Ugolino Zecchi9

Por su personalidad y características, un subtitulo aparte merece Don Ugolino Zecchi, inmigrante italiano, que huyendo de las consecuencias de las guerras mundiales  llegó a estas tierras que lo acogieron como uno de los suyos.
El Dr. Enrique Sayagués describe en 2009, claramente la mentalidad y el esfuerzo de los inmigrantes italianos, algunos llegados junto con Zecchi “Su laboriosidad, su espíritu de trabajo y de ahorro, su austeridad y su apego a la vida familiar y pública ordenadas y moderadas fueron la base moral y cultural de la prosperidad que llevó al Uruguay a destacados niveles de prosperidad material y cultural en aquellos tiempos ya lejanos. Desgraciadamente, los valores que trajeron aquellos inmigrantes y que fueron por ellos implantados en nuestro país, no fueron cuidados y mantenidos por sus sucesores en la manera en qué se debió hacerlo.
Los vientos del socialismo, del keynesianismo y de la izquierda jurásica soplaron fuerte en nuestro país. Y de una población formada al estilo de aquellos rudos inmigrantes, que nada esperaban fuera de ellos mismos (como el Padre Artigas), y de su apego al trabajo duro y al ahorro esforzado, pasamos a ser una comunidad mendicante, que todo lo espera del esfuerzo ajeno y de Papá Estado”10.
El Dr. Sayagués contaba cómo en sus inicios racionaban el alimento diario que podían conseguir ya que no sabían cuándo podrían comer nuevamente. Pero los Zecchi tuvieron con otros inmigrantes italianos éxito en un emprendimiento agrícola y en obras viales. Luego de ello decide enfocar sus energías en desarrollar un complejo turístico en las costas de las turquesas aguas de La Coronilla.
Allí construye el emblema de la edad de oro, el  “Costas del Mar”, un imponente hotel sobre la costa misma del Atlántico, que muy pronto quedó  chico y tuvo que ampliar con un anexo.
Supo tener este hotel un casino del estado, una discoteca, piscinas termales de agua oceánica – en sus últimos tiempos – y albergar el certamen de Miss Atlántico – título que obtuvo una locataria-, también fueron sus huéspedes renombrados políticos y personas de la época.
La O.N.D.A., la añorada empresa de transporte de pasajeros con vocación de servicio, llevaba a los pasajeros hasta la puerta del “Costas del Mar”. Los habitantes que peinan canas aún recuerdan con nostalgia (quizás con saudade) el ronroneo de los viejos “camellos” en las curvas del camino que llevaba al hotel. Caminos que el mismo Zecchi con esfuerzo y de su bolsillo había mejorado y, según algunos, trazado.
He aquí la polémica sobre su personaje: para algunos fue un egoísta que solo deseaba que todo turista que llegara a la localidad recalara en sus hoteles, para otros era solo para recuperar la inversión realizada, además de un mecenas que reconocía años y permitía jubilarse a empleados añosos que trabajaban sus últimos años con el italiano.

1961 - Guia de excursiones turísticas desde Piriápolis de empresa ONDA
1961 – Guia de excursiones turísticas desde Piriápolis de empresa ONDA


Dos anécdotas de las tantas, pueden ayudar a ilustrar su personalidad. La primera da cuenta de un empresario de La Coronilla que plantea su deseo de comprarle un terreno bastante estratégico en camino hacia sus hoteles,  Zecchi le pregunta: “¿Ma, para que lo quiere?”. El empresario le plantea la idea de construir un restaurante en ese lugar. “¿Para hacerme la competencia a mi después? No te vendo nada”.  Hoy el terreno alberga un monte de eucaliptus y arbustos. Muchas personas de La Coronilla piensan que si Don Zecchi hubiese vendido más terrenos, el balneario habría crecido y hubiera sido más fácil enfrentar la inacción de los distintos planes de regulación hídrica para mitigar los daños causados por el Canal Andreoni.
La otra anécdota la cuenta un ex empleado de Zecchi, que al concurrir al BPS para iniciar los trámites de jubilación, constata que en sus años de peón rural, no todos sus patrones habían realizado los aportes. Conocedor de esta situación, el empresario hotelero acompaña al damnificado hasta la oficina del BPS en Chuy y asume él la responsabilidad de los años que le faltaban a esta persona para jubilarse. El régimen jubilatorio implicaba que quien decidía declarar que había alguien trabajado como su empleado sin realizar sus aportes debía pagar multas y aportes.  El empleado de Zecchi recuerda que un funcionario del Banco de Previsión Social le dijo a otro: “Acá está el gringo que cada vez que viene a jubilar a alguien descarga carradas de plata”. El agradecido inmigrante, agradecía con este gesto el trabajo de sus empleados, reconociendo años que no habían trabajado para él, pero permitiendo a quien lo necesitaba, jubilarse (en un régimen que era diferente al actual).
Para finalizar; el Prof. Carlos Ferrer Olmedo en su libro “Con una escuela en el corazón11” escrito para conmemorar los 90 años de la Escuela No. 29 de La Coronilla,  cita palabras que la entrañable Directora Marys Rippa anota en el Libro Diario (que en toda institución de enseñanza debe tener) el día 20 de abril de 1987: “El Sr. Ugolino Zecchi realiza la donación de N$ 20.000 para la compra de cortinas (…) El Sr. Zecchi es un benefactor de nuestra Escuela, a la que año a año realiza importantes donaciones”12

4.    La Guerra Fría en La Coronilla

Se le denominó Guerra Fría al enfrentamiento indirecto entre Estados Unidos y la Unión Soviética ocurrido en la segunda mitad del siglo XX. Si bien nunca se enfrentaron directamente estas dos potencias, sí lo hicieron sus aliados: Corea, Vietnam y Cuba entre otros, los que  protagonizaron  algunos de los momentos “calientes” de esta Guerra Fría.
La Revolución Cubana y las reacciones ante el fracaso del modelo urbano intervencionista y asistencialista de Luis Batlle fueron algunas de las razones del surgimiento del movimiento guerrillero MLN-T. Luego en 1972 las FFAA se hicieron cargo de la lucha contra la guerrilla y en 1973 el Presidente Bordaberry disuelve el Parlamento.
Los problemas políticos repercutían en el aldeano balneario y la memoria colectiva es rica en anécdotas de esta época, desde el cabo que apresa él solo una “célula” tupamara en los médanos cercanos a los Palmares de La Coronilla, haciéndoles creer que están rodeados por un comando de las fuerzas conjuntas, hasta los distintos procedimientos de “peinado” de la localidad que se hacían. Se llegaba a ingresar por los antiguos túneles de bombeo de agua salada de la fracasada “Salinas Marítimas”
Es que muy cerca del balneario, en la “curva” que hace la playa hacia el promontorio rocoso que se interna en el mar y que los lugareños llaman “Las Piedritas” estaba “el pesquero”, y allí instalado un pequeño grupo de pescadores artesanales.
Allí, como le comentaría al autor muchos años después, un histórico del MLN como Andrés Cultelli, estuvieron clandestinos varios integrantes de la Dirección del Movimiento: Maneras, Sendic y Marenales entre otros. Y allí, en esas noches frescas de verano, es que el cantor popular Aníbal Sampayo compuso un poema a uno de los más reconocidos pescadores del lugar.
Según recoge la memoria colectiva, un comerciante de la localidad enviaba a través de lo que hoy denominaríamos “cadetes”, a llevarles los alimentos que solicitaban desde “el pesquero”.
Al regreso recogía el pescado que éstos no vendían, que el comerciante utilizaba para sus criaderos de cerdos. Los muchachos de entonces estaban felices de cumplir con esta tarea porque según contaron al autor, aunque veían “gente extraña”, los invitaban con un buen “refuerzo”  de mortadela y queso.
Por otro lado también recuerda la memoria colectiva que varios generales del “Proceso” – como se llamaba a la dictadura por entonces – visitaban a un querido y conocido vecino de la localidad, para reuniones de camaradería. Algunos dicen recordar que alguna vez llegaron en helicóptero y aterrizaron en lo que era el Estadio (donde actualmente se encuentra la Guardería, Policlínica y Liceo)

5.    Los “raymundos”, la “impresa” y
el balneario “de los ricos”

A fines de los años 70, el proceso cívico-militar comenzó con una serie de obras en los bañados de Rocha 13, que entre otras cosas llevó a que llegara al balneario una invasión de mosquitos que irónicamente la población local los denominó en las charlas cotidianas con el apellido del militar encargado de estas obras, el General Abdón Raymúndez, un militar conocedor y conocido en La Coronilla. Así nacieron los “raymundos”
En su Memoria 1978-1980, la Intendencia Municipal de Rocha, bajo el título “Obras de Interés Nacional”, se explaya en las obras que se están realizando y afirma que “la responsabilidad de administración y contralor de las obras está a cargo de un Grupo de Trabajo, creado por decreto del Poder Ejecutivo N° 508/78 (…) Grupo de Trabajo que actúa presidido por el Sr. Comandante de la División del Ejército IV Gral. Abdón Raymúndez e integrado por delegados del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Agricultura y Pesca, IMR, COOPAR y SAMAN…14
Según la misma publicación los cometidos del Grupo de Trabajo fueron ampliados por el Decreto N° 179/979 debiendo el mismo “…asumir la responsabilidad de la coordinación y supervisión de las ejecución de las obras de desagüe de todos los Bañados del Departamento…15
Dentro de las grandes obras de infraestructuras realizadas en el período mencionado arriba estaba la construcción de una nueva Ruta Nacional N° 9 que sustituyera al antiguo trazado, siendo la nueva más alta y más ancha adaptada a los tiempos que vendrían. Mayor altura y sin badenes como tenía la vieja ruta, le daba transitabilidad todo el año, especialmente en la “Angostura” que en invierno dificultaba su tránsito. Construir una ruta más ancha (de dos manos) iba a eliminar el problema del antiguo trazado donde “si venía la ONDA con dirección al Chuy y tu ibas en auto a Castillos, tenías que pararte al lado de la ruta y esperar que el ómnibus pasara”, como comentan los vecinos de La Coronilla.
La nueva obra de infraestructura fue licitada por tramos, Rocha – Castillos estuvo a cargo de la empresa Guarino y Castillos – Chuy a cargo de la empresa De Vitta. Ésta última empresa instaló su base en el Balneario y allí confluyeron personas de distintas zonas del país y de distintos oficios. La mentalidad colectiva recoge con nostalgia el tiempo en que estuvo instalada la “impresa” De Vitta como algunos le llamaban. Era un mundo donde la cercanía del diferente no era sinónimo de violencia y problemas, sino de rico intercambio cultural, de amistad y en algunos casos de amor.
Hace ya varios años, dialogando con el Maestro Sánchez en el Liceo de Castillos, me comentaba que la opinión general de los demás rochenses en la época que mencionamos era que La Coronilla era un balneario “caro”, principalmente para las personas de ingresos medios. Cuando se manejaban las opciones de donde pasar uno o algunos días siempre se descartaba, por el alto valor no solo de hoteles y alquileres, sino de los productos de consumo de primera necesidad.
Concurrían al balneario arquitectos e ingenieros de renombre por sus obras, abogados, políticos y militares, algunos retirados o en actividad. También empresarios textiles o agropecuarios, que por su poder adquisitivo mayor, al contratar servicios, o pagaban más o se les cobraba más.
Al margen del párrafo que antecede, la memoria colectiva recoge y recuerda asiduamente un comerciante cuyos precios aparentemente eran excesivamente altos. Dicho comerciante era Don Osmarino, que tenía un bar (al lado de la legendaria Carnicería “El Capacho”), cuyos precios a veces, aprovechando el estado del cliente, parecían excesivos. Entre los pobladores que vivieron esa época está presente su recuerdo, ya que al concurrir a un comercio en la localidad y al llegar la hora de pagar lo consideran un precio alto, pervive la expresión hasta hoy en día “¡Ah Osmarino!” haciendo alusión a los precios del ya desaparecido propietario del bar.

6.    Cuando se llegaba en bote a La Coronilla y la “inauguración de la luz”

Promediaba agosto en aquel año de 1986 y la lluvia que comenzó lentamente (como en los grandes temporales), no paró hasta que se llevó el puente de acceso al Balneario. Aquel puente era una sucesión superpuesta de caños de hormigón, que se fueron tapando con el arrastre del canal de ingreso al pueblo y que es afluente del Andreoni. A media mañana, pobladores más arriesgados, viendo ya comprometida su estructura quisieron sacar algunas ramas pero era demasiado tarde. Un paisano cruza a caballo, recuerdan, y el puente en un sonido atronador, se cae. Por unos días se cruzaba en un bote desde la Ruta 9 hasta el núcleo poblado, luego construyen un puente de madera que provisoriamente soluciona el ingreso a la localidad, mientras se construye el nuevo alcantarillado.

Puente de entrada al Balnario en el día de su derrumbe (15 de agosto de 1986)
Puente de entrada al Balnario en el día de su derrumbe (15 de agosto de 1986)


La Escuela estaba ubicada a escasos metros de lo que estaba sucediendo, el día 15 de agosto anotaba la Directora Nelly Delgado con una gráfica descripción: “Cuando eran las 10 y 45 se podía ver como una enorme correntada que venía desde el canal que corre junto a la escuela cubría la huerta, patios y las dos entradas de la escuela,  precipitándose al corredor que sirve de dirección. Con ayuda de efectivos militares de la Fortaleza Santa Teresa las maestras evacuaron a los alumnos asistentes para la Estación de Servicio al otro lado de la ruta, quedando a cargo de la maestra Nelda Páez, quien les proporcionó alimentos y abrigo. Mientras las maestras del turno de la mañana realizaban el traslado de los alumnos que viajaban y comunicaban al resto de los padres la situación de emergencia que se vivía, en la calle de entrada al balneario se produce el desmoronamiento de la alcantarilla que permite el cruce del canal, abriéndose una boca de unos 25 metros de ancho y cuatro de profundidad, quedando la Escuela aislada del pueblo(…) las autoridades de la Junta Local proporcionan un bote para realizar el traslado de los niños que viven del otro lado  del canal, siendo las 17 y 45 horas se realiza dicho traslado entregando a los niños a sus respectivos padres16
Entre memoria y leyenda está el fin del antiguo puente de hormigón del viejo Camino Nacional (Ruta No. 9), dos camiones cargados de bananas provenientes de Brasil, deciden cruzar por él y no por el nuevo (hoy también desaparecido hace casi un año), luego de que cruzara el último el puente se derrumbó. Durante muchos años pudieron verse partes de su estructura, principalmente en época estival, por la bajante del Andreoni.
El Balneario tenía en ese entonces dos barrios cercanos al “centro” poblado, al norte de la Ruta No. 9 el “Barrio Capacho” y un kilómetro hacia el este el “Barrio Pereira”
Ninguno de los habitantes de ambos barrios tuvo, hasta el segundo lustro de los ochenta, luz eléctrica. El farol a gas con su “mantilla”(en el mejor de los casos), la radio a pilas y un par de vecinos la heladera a gas. El hielo era un objeto muy preciado y quienes tenían heladeras siempre recibían algunos vecinos que iban a pedirles un par de cubitos de hielo.
Luego de mucho esperar, un día “se hizo la luz” y luego de disfrutarla un par de días se realizó un festejo de “inauguración”. En el barrio “Pereira” ese encuentro se realizó debajo de unos altos y frescos árboles del campo de un vecino. Los pobladores fueron llegando, había “naranjitas” brasileras para los niños y alguna otra bebida para los mayores. Todos conversaron y disfrutaron del momento – hoy cada uno estaría con su celular, comiendo y bebiendo sin despegar la vista de la pantalla del aparato -.
¿Sabes lo que más extraño de esa época? Me dijo una vecina mientras leía este trabajo: “Lo felices que éramos, con lo que hoy nos parece tan poco”
Después de la visita del Intendente de entonces y de compartir un momento de sobremesa, lentamente cada vecino fue volviendo tranquilamente a sus quehaceres o a alguna siesta reparadora. Sin duda era otro mundo.

7.    El comienzo del fin

Las columnas de humo del que sería uno de los grandes incendios del Parque Nacional Santa Teresa, en aquel febrero de 1989, se erguían desafiantes y eran visibles por muchos turistas que se bañaban o en la desembocadura del Canal Andreoni o en sus aguas, que al morir en el mar, apenas sobrepasarían los treinta centímetros.
Según Gabriel Sosa “El esplendor del complejo hotelero duró hasta 1986 u 1987. Luego de esa época, el balneario subsistió con los remanentes del turismo tradicional y con el auge del camping Santa Teresa, cuyos visitantes iban a hacer sus compras a los comercios del Balneario La Coronilla…”17
Pero a partir de los primeros años de la década del 90 del siglo XX, y a causa de la realización de diversas obras en la zona de bañados, en verano el caudal del Canal empezó a ser el mismo que en invierno, el arrastre, el sensacionalismo de algunos medios de comunicación en la publicitación de esos fenómenos y los cambios ocurridos en el mundo, fueron epilogando el fin de la “Época Dorada”.
Otros destinos, algunos fuera del país, ahora eran más accesibles para un sector de población que antes descansaba en Uruguay, pequeños pueblos de pescadores se fueron transformando en grandes balnearios por las facilidades para afincarse y construir18 .
La agonía fue lenta, el recuerdo o la idealización de aquella época dorada hizo que la desilusión fuera aún mayor.
Sin embargo, hoy La Coronilla tiene lo único que aún no han podido arrebatarle, la tranquilidad.
Y los que la buscan ya están empezando a encontrarla en un lugar que está cerca de la frontera, de lagunas y áreas protegidas, de monumentos históricos y de las playas de moda.

Bibliografía:
Betancourt Etcheverry, Darío: “Memoria individual, memoria colectiva y memoria histórica”, Bogotá, 2004. Pág. 126
Ferrer Olmedo, Carlos: “Con una Escuela en el corazón. 90 años de historias y anécdotas que fueron rescatadas del olvido” Edición del autor, Rocha. 1999
Ferrer Olmedo, Carlos. Periódico revista “La Plaza”. N° 3. Abril de 1988
Fotografías: Biblioteca Nacional. Colección Aníbal Barrios Pintos. Departamento de Rocha http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/16717
Perdomo, Jesús: “Bañados del Este. Violación y silencio” Ediciones del Sur. Montevideo. S/f
Sayagués, Enrique: “Cuatro panes, ocho hambrientos y el espíritu de los inmigrantes”. Disponible en: http://www.diarioeleste.com/archivo/09-06-09/opinion.shtml Citado el 1/2/2018
Sosa, Gabriel: Hasta la coronilla de falsas promesas” Suplemento “Que Pasa” El País. 24 de febrero de 2007


1) Durante varios años y producto de la investigación de la Mtra. Directora Marys Rippa, se exhibió en unas vitrinas de madera en el hall de ingreso de la Escuela N° 29, una copia del acta de fundación de la Colonia Agrícola Santa Teresa fechada un 31 de octubre de 1886 en la ciudad de Rocha a la una de la tarde. Esa copia esta hoy perdida.

2)   Sosa, Gabriel: Hasta la coronilla de falsas promesas. Suplemento Que Pasa. El País. Pag. 6

3)   Betancourt Etcheverry, Darío: Memoria individual, memoria colectiva y memoria histórica. Bogotá. 2004. Pág. 126

4)   Ob. Cit. Pág. 131

5)   Según varias fuentes consultadas se le denomina de esta manera al complejo turístico que ofrece varias opciones de descanso al visitante y también varias opciones según el poder adquisitivo del mismo. Hoy la expresión de moda es “complejo turístico”

6)   Nuestra casa, en euskera

7)   Ferrer Olmedo, Carlos. Periódico revista “La Plaza”. N° 3 En la página 3 y ss, entrevistando al conocido “Corujón”, hay un extenso apartado sobre la visita del ex presidente.

8)   Hubo dos emprendimientos de este estilo: el primero era público y estaba a cargo del Ministerio de Obras Públicas y estaba en el boscoso ingreso al Parador “La Coronilla” (hoy “Parque Oceánico”) fue de un éxito rotundo según algunos lugareños, además de la gran capacidad del mismo tenía el Ministerio empleados a cargo del cuidado del camping todo el año. El segundo, un emprendimiento privado en la década de los 80,  tuvo renombre nacional por el profesionalismo con que se explotaba.

9)   Una interesante semblanza de Ugolino Zecchi y los inmigrantes italianos puede encontrarse en: Sayagués, Enrique: “Cuatro panes, ocho hambrientos y el espíritu de los inmigrantes”. Disponible en: http://www.diarioeleste.com/archivo/09-06-09/opinion.shtml Citado el 1/2/2018

10)   Sayagués, Enrique. Ob. Cit.

11)   Ferrer Olmedo, Carlos: “Con una Escuela en el corazón. 90 años de historias y anécdotas que fueron rescatadas del olvido”. Edición del autor. Rocha. 1999. Pág. 127

12)   Ugolino Zecchi y José Uriarte – actualmente la Escuela lleva el nombre de este último – fueron grandes benefactores de la misma en la década de los ochenta, contribuyendo a que quienes cursábamos en esa época nos formáramos en los ideales varelianos y tuviéramos una formación integral. Quien estas líneas escribe recuerda además del apoyo de los “benefactores”, la incansable lucha de la Directora Marys Rippa por que tuviéramos todos los estudiantes de entonces un aprendizaje en valores.

13)   No es el objetivo de este trabajo explicar las razones de estas obras y sus efectos. El lector interesado puede consultar la abundante bibliografía al respecto

14)   Intendencia Municipal de Rocha. Memoria 1978- agosto de 1980. S/f  Pág. 6 y 7

15)   Ob. Cit. Pág. 6

16)   Ferrer Olmedo, Carlos: ob. cit.  Pág. 125- 126.

17)   Sosa, Gabriel: Hasta la coronilla de falsas promesas” Suplemento “QUE PASA” El País. 24 de febrero de 2007

18)   Perdomo, Jesús: Bañados del Este. Violación y silencio. Ediciones del Sur. Montevideo. S/fPág. 177, ver subtítulo “La viveza criolla”

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