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RHR – Nº 6

PRESENTACIÓN RHR Nº 6

   30 junio 2014


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EL MUNDO WEB: WWW.REVISTAHISTORICAROCHENSE.COM.UY
La gran novedad de la RHR en el último año ha sido el lanzamiento de su página en internet.  Las maravillas del mundo globalizado han alcanzado a esta publicación y han multiplicado su repercusión en los lugares más inimaginables.
Hemos encontrado así que nuestra página web ha recibido visitas desde los lugares más increíbles del globo. El administrador de la página es sencillamente maravilloso, permite conocer desde donde se producen los accesos a la página, la cantidad de tiempo que duran, los artículos más visitados, etc.
Pero por sobre todo su efecto de difusión ha ampliado en mucho la edición papel. Desde enero de 2013 a agosto inclusive, o sea tan solo ocho meses, ha recogido la visita de más de dos mil personas, lo que significa más de la mitad de los ejemplares que hemos vendido en cinco años y a un costo mucho menor que la publicación papel. Nada menor, como se ve, el impacto del que hablamos.
Ello ha posibilitado también el contacto de nuestros lectores a través del correo electrónico desde distintos lugares. Así hemos recibido saludos, requisitorias, aportes de materiales, etc. de diferentes lugares que redimensionan el placer de continuar el trabajo en la publicación.


Croquis del Cabo Polonio realizado por el metereólogo polaco Henryk Arctowski.

 Juan Antonio Varese

SUMARIO: 1. Cuando “Bélgica” llegó a Rocha – 2. Parada antes de la Antártida – 3. Las dunas del “Cap Polonio” – 4. La expedición al Sur

 
1. Cuando “Bélgica” llegó a Rocha
 

Que las solitarias playas del cabo Polonio y en especial los extensos médanos, bastante más elevados de como los vemos hoy en día, fueran observados y admirados por los ojos de meteorólogos y geólogos europeos de fines del siglo XIX no deja de ser una nota interesante para la historia de la región. Y más aún si consideramos que estos investigadores integraban una de las más famosas expediciones a la Antártida, lo que significó un gran avance para el mundo científico de la época.

Como veremos, la expedición se realizó por iniciativa de un noble belga de marcada vocación aventurera y la detención frente al cabo Polonio se debió a una decisión del capitán del “Bélgica” que no se animó a adentrarse en aguas del Río de la Plata a causa de un  terrible pampero, lo que dio lugar a que buscaran refugio frente a las costas de Rocha. Y a que algunos de los tripulantes, entre ellos un meteorólogo polaco, aprovecharan la oportunidad para realizar observaciones sobre las dunas del lugar.


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Jesús Perdomo

 

SUMARIO: 1. En redota – 2. El descubrimiento –  3. El primer caso – 4. La puerta se abre – 5.  Ajedrez de tres – 6. Amigo  Pedro  Amigo – 7. La protección charrúa –   8. Aliados sospechosos – 9. La pillería de Artigas –  10. De sobresalto en sobresalto – 11. El desenlace

 
 1. En redota
 

Parado en puntas de pie sobre la piedra más alta del cerro de la Cueva del Tigre, el vichador, tenso y concentrado, atisbaba hacia el oeste. Allá, los rayos del sol poniente alumbraban las palmeras del Paso Real de Castillos y, más allá, la sierra de la Carbonera, por donde debían venir los perseguidores.

Pero, ninguna silueta de jinetes se recortaba amenazadora en el contraluz…

- Ahijuna, los perdimos a esos porteños ´e porra … – festejó, aliviado, el vichador Rosendo Olivera, mientras, agitando los brazos, mandó señas tranquilizadoras hacia abajo.

Allí, en la ladera del cerro, por el viejo trillo de las carretas avanzaba rumbo al Este una penosa columna de unos doscientos jinetes. Los matungos iban matados, de paleta sumida, sudados y echando espuma por la boca. Los hombres llevaban la derrota grabada a fuego en los desgreñados rostros de ojos hundidos, en las rotosas pilchas, en las improvisadas vendas sanguinolentas, en el cansancio infinito de jinetes y caballos.

No era para menos. Venían de perder fiera batalla, después de un día completo de pelea, donde dejaron más de 30 compañeros muertos, 130 prisioneros y toda la caballada de refresco en poder del enemigo.

Fue en el Valle de Marmarajá, cercanías del Aiguá… Después, la huida a mata-caballos por más de veinte leguas: sierras de Aiguá, Carapé, la Carbonera y – ahora – un quiebre al Este, por los cerros de Castillos, buscando la salvadora llanada de la Angostura, que termina en la frontera del Brasil.

Juan Gabito Bourgougnoux

 

SUMARIO: 1. Aclaración previa – 2. Escenario – 3. La escena – 4. En escena – 5. Cae el telón
1. Aclaración previa
En primer lugar este es un trabajo donde no existió documentación. Está basado en la memoria, lo que no supone una excepcionalidad, sino la simple utilización de un elemento orgánico que todos poseemos. Por lo menos hasta ahora.

En segundo lugar el referirse solamente a música instrumental, no abordando otros géneros, se debe al desconocimiento del autor respecto al desarrollo y cultivo de los mismos y por lo tanto centramos nuestro trabajo en torno a la música de conservatorio.

 


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Oscar A. Bruno Cedrés
SUMARIO: 1. Presentación – 2. Su vida – 3. Trayectoria – 4. La selección de Rocha – 5. Campeones del Interior 1954 – 6. Repercusiones en el tiempo – 7. El Club Nacional de Fútbol – 8. Homenajes – 9. Fuentes consultadas y agradecimientos
“El crack, como todo ídolo, es la proyección de nuestro ideal, de la gloria que no tuvimos, el sueño infantil de salir dribleando a todo el mundo y hacer un gol”
Tostao
 
1. Presentación
En esto de escribir la historia de clubes y deportistas a la que hemos dedicado nuestro trabajo periodístico, deseamos en este artículo de la “Revista Histórica Rochense” referirnos a la vida y trayectoria, de uno de los exponentes más significativos del fútbol de Rocha en su más que centenaria existencia. Se trata de Luis Alberto Muñoz, el “Rata”; “el Capitán” como se le conoció en el mundo del fútbol local.

Es un referente ineludible, que condensa buena parte de nuestra mejor historia futbolística. Es el Obdulio Varela del fútbol rochense, de esas décadas tan pletóricas de triunfos, vueltas olímpicas y ovaciones sin fin.

Fue un jugador con mucha ascendencia, un verdadero caudillo, dentro y fuera de las canchas, por lo que se ganó el respeto de todos.

Su nombre sin duda estará siempre presente cuando se recuerden las hazañas de uno de los departamentos más laureados del fútbol del interior uruguayo.

De físico pequeño pero de pisar fuerte en el área, de ponerle el pecho y la pierna fuerte pero leal al rival de turno, de marcar con su presencia de capitán el camino a sus compañeros.

Fue campeón con la albiverde de Lavalleja de los “Tres Barrios”, su primer equipo, al que retornó, en un gesto que es todo un símbolo que lo enaltece, al terminar su carrera de futbolista.

Fue un eterno campeón con la blusa alba del Nacional del Esc. Lino Silvera – uno de los mejores dirigentes que diera el fútbol local -, así como también con la alba de Huracán de Rivera.

Pero también las camisetas celestes fueron su amor; la de la selección de Rivera, donde fuera campeón de la Confederación del Norte y Vice del Interior, y la de Rocha, donde obtuviera los títulos del Este y del Interior.

El “Rata” Muñoz, el insigne capitán de las celestes, de épocas de mayor gloria de nuestro fútbol, de “El Tenis”, de la casilla como vestuario, el de los eucaliptos bordeando el escenario, aquel cercado con bolsas, el de un pueblo siguiendo al equipo en inmensas y victoriosas caravanas por todo el país, el de memorables partidos frente a la brava representación de Cerro Largo, o liderando los primeros títulos en el flamante, coqueto y enjardinado Estadio “Mario Sobrero”, merecía estar en las páginas de la “Revista Histórica Rochense”, narrándose su rica historia de hazañas deportivas, acompañada por los versos que tres de los más distinguidos poetas y escritores rochenses le dedicaran.


Foto: Parado en el sulky Don José Gatti (padre) quién gestionó la instalación el Correo y la Junta Local para el pueblo 18 de Julio.

Lucio Ferreira
SUMARIO: 1. Evocación – 2. Los estafeteros de mi tierra – 3. 18 de Julio: el Correo y sus jefes – 4. El Correo en Chuy – 5. El Correo en “Gervasio” y Santa Teresa – 6. Una anécdota: Miguel Gutiérrez, entre el deber y el ideal.

 
1. Evocación
 

Derrotado Artigas y ya sin recursos que permitieran continuar la lucha, decidió retirarse y solicitar asilo al gobierno de Paraguay. Llegado a orillas del Río Paraná con una escolta de 200 hombres, cruzó para siempre el río por el Paso de la Candelaria. Su último acto como Jefe de los Orientales, consistió en enviar a Francisco de los Santos, un indio guaraní que era soldado artiguista, a la Isla de las Cobras en Río de Janeiro, con la finalidad de llevar a sus compañeros presos, los 4.000 patacones que le quedaban. Desde aquel punto partió Francisco de los Santos rumbo a la bahía de Río de Janeiro, el 23 de setiembre de 1820. Y llegó a destino aunque la historia no registre su itinerario.

Francisco era un rochense y fue nuestro primer correo o chasque y pasó con su hazaña a la inmortalidad, yendo “trote y trote a la eternidad”, como dice la canción

Eso fue el principio. Luego fueron las diligencias. Ya no se oye en el aire el fino chasquear del látigo del mayoral y el cuarteador ahuyentando el cansancio de los pertigueros. ¿Cuántos mensajes de amor y penas cargaste en tu seno?, portador también de esperanzas o de lágrimas. Cartas que a pesar de tiempo, dificultades y distancias, siempre llegaron a la mano tendida y ansiosa que la esperaba. Cumpliste una etapa de progreso y desarrollo; la tuya, la que te tocó vivir, quizás como algo impuesto por el destino mismo de la humanidad, con sacrificio y la responsabilidad de los hombres de tu tiempo. Centauros del pasado, héroes de la historia que no vimos; hombres y bestias juntos que dieron un esfuerzo para llegar a un futuro que tampoco vieron. Como ciudadano de ese futuro les rindo homenaje y agradezco el sacrificio invalorable aportado para el desarrollo del Correo Nacional y las comunicaciones en este país.


Las dunas y la barra del arroyo Valizas, cuando aún no existía el rancherío (aprox. 1950)

Olga Olivera

SUMARIO: 1. Nace el “Rincón de los Olivera” – 2. Esos arenales improductivos – 3. Los orígenes remotos de Aguas Dulces – 4. Valizas, tierra de pescadores y leyendas – 5. Pobladores en el recuerdo – 6. El pionero: un recuerdo familiar

 
1. Nace el “Rincón  de los Olivera”
Los balnearios de “Barra de Valizas” y “Aguas Dulces”, que tanta difusión ostentan actualmente, se encuentran en la zona que desde hace muchos, muchísimos años, se conoce con el nombre de “Rincón de los Olivera”.

Dicha denominación se debe a que está conformada en su totalidad por las tierras pertenecientes a la vieja “Estancia del Palmar”, la que fuera donada a Don Manuel Álvarez de Oliveira por los servicios prestados a la corona española.

En 1762, el gran militar español Don Pedro de Cevallos, habiendo recuperado para España la Colonia del Sacramento, orientó sus pasos hacia el Este recuperando también los actuales estados de Río Grande y Santa Catalina para la monarquía española.

Pero estas conquistas quedaron anuladas muy poco después de realizadas por la firma en 1763 del Tratado de París, un tratado multilateral que puso fin a la guerra anglo-española (1761-1763) y a la Guerra de los 7 Años entre Francia, Rusia, Prusia, Gran Bretaña, España y Portugal.


Foto: Día Fundación del Rotary Club Rocha Este. El presidente del Club padrino, Rotary Rocha, Julio Sivera, y el compañero de Directiva,  Esc.  Walter Hutton, entregan al Primer Presidente del Rotary Club Rocha Este, Dr.Ismael Correa Miraphalete, la campana.

Carlos Sosa Cañete
SUMARIO: 1. Prólogo – 2. Rotary Internacional – 3. Rotary Rocha Este – 4. Reseña de actividades del Rotary Club Rocha Este

En memoria de mis seres queridos y de los Rotarios del Rotary Rocha Este que ya no están con nosotros y que siempre van conmigo.
Carlos Sosa Cañete
Este trabajo compendia acontecimientos significativos, que no se reducen solamente a tal o cual obra rotaria, sino al contexto interno en el cual se encuadran, siempre producto del ideal que sustenta el rotarismo: el compañerismo y la amistad como ocasión de servir.
Deberá ser de interés, no solamente para quienes integran hoy el Club, sino para quienes siendo ajenos a él, puedan percibir lo que es el rotarismo inserto en una comunidad.
Amauri Cardozo Batista


Pedro de Cevallos

Uruguay R. Vega Castillos
SUMARIO: 1. Pedro de Cevallos, antecedentes familiares – 2. Su carrera militar en Europa – 3. Cevallos, Gobernador de Buenos Aires – 4. Cargos ocupados entre 1772 y 1776 – 5. La expedición al Plata – 6. Navegación de la flota – 7. La toma de Santa Catalina – 8. La discordia entre el General y el Almirante – 9. Cevallos en el Río de la Plata – 10. Presencia de Cevallos en la región rochense en camino a Río Grande

 
1. Pedro de Cevallos, antecedentes familiares
Pedro de Cevallos nació el 29 de junio de 1715. Era hijo de Juan Antonio de Zeballos y Hoyos, Caballero de la Orden de Alcántara , quién ocupaba entonces el cargo de Superintendente General de las Reales Aduanas y Rentas, y de la Señora María Cortés y Calderón. A los ocho días, el 7 de julio fue bautizado por el Cura Párroco Pedro Ximénez Terán, con el nombre de Pedro Antonio Francisco siendo su padrino el Hermano Donado Capuchino Andrés de Utrera y testigos dos vecinos de la población: Francisco Laze y Hurtado y Alonso Recio.

“Los antecesores paternos de Cevallos, descendientes del rey godo Recaredo, fueron oriundos desde tiempos muy remotos del valle de Cabezón de la Sal, avecindados en el pueblo del mismo nombre y los cercanos de Cabuerniga, Santibáñez, Mazcuerras, La Baña, etcétera, actual provincia de Santander, jurisdicción de Burgos en el antiguo vecino de Castilla la Vieja.”

La familia Cevallos, de acuerdo a su ascendencia poseía el señorío “de las casas de la Campana y de las Presillas”.


Dr. Edison Morales (1980)

Víctor Larrosa Moreira

Sumario: 1. Introito – 2. ¿Porqué Velázquez y no San José? – 3. Los primeros pasos – 4. Obtención de los recursos – 5. Hacia la concreción de otras obras – 6. El Dr. Morales y el fútbol – 7 – Gladys Saráchaga de Morales: “la doctora” – 8. Repercusiones departamentales y nacionales de su obra – 9. Centenario: reconocimiento y agradecimiento entre lágrimas – 10. Esa calle No. 14
1. Introito
 

“- ¿Cómo es el apellido? – ¡No! El apellido es Morales, el raro es el materno; del Guercio. Edison Morales del Guercio se llama.” Los más ilustrados del pueblo se jactaban de decir bien el nombre y apellido de novel doctor que venía a hacerse cargo de la policlínica de Velázquez. Era el 14 de febrero de 1965.

Su esposa, también Doctora en Medicina, era de la zona pues los “Vascos” Saráchaga tenían campo en Paraje “Don Carlos”. Su nombre: Gladys Saráchaga Curbelo, sobrina del recordado “Pichilo’’ Curbelo, de importante comercio de ramos generales en Parallé.

Morales había nacido en San José de Mayo el 21 de mayo de 1932 y en el 1951 ingresó a UTE para poder apoyar sus estudios en la facultad de medicina. Una vez recibidos ambos contrajeron enlace en 1958.


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Víctor Velázquez

 SUMARIO: 1. La identidad de los pagos – 2. Un “arroyo” que es río – 3. El pueblo de San Luis – 4. Un Trayano que fue Trajano – 5. – El hombre del maletín – 6. Testimonios – 7. Su “otro” mundo – 8. Balsas (también) sin olvido -  9. Doce por dos – 10. Por una vocal – 11. Sobre las balsas – 12. Anécdotas, recuerdos – 13. El Puente de “Las Canales” – 14. Palabras póstumas – 15. La canción – 16. El puente
1. La identidad de los pagos
 

Uno ayudó a parir gurises; el otro, vio llegar partos de progreso desde puentes y balsas. Puede admitirse que los dos parterearon vida, si por tal se entiende las venas comunicantes entre los hombres. Paisanos y contemporáneos, Trayano, el albañil devenido en partero que fue Trajano, y “Pindingo”, el balsero-puentero, fueron dos referentes del Norte rochense, de largas mentas y sencillez de ascetas. En San Luis al Medio y más allá.

Eso que se ha dado en llamar “el Uruguay profundo” conoce de historias parecidas, repicando de pago en pago. En el caso puntual de Rocha, la memoria colectiva de este solar esteño “donde nace el Sol de la Patria” se ha enriquecido – por ejemplo – con la patriada del chasque artiguista Francisco de los Santos; con Rivas, el último cuarteador; con la universalidad aldeana de “Lucho”; con la vigilia solitaria y sufrida de los fareros; con los sueños civilizadores del náufrago Amonte; con el empuje inclaudicable de Samuel en la frontera; con la simbiosis del negro “Macó” y el Cebollatí; con el heroísmo de Agosto Álvarez en Aguas Dulces; con la leyenda de la India Muerta; con el mágico violín de “Becho” Eizmendi; con los versos del “Gallineta” Silva y varios etcéteras. Historias de vida que fecundaron el folklore regional y – por qué no – abrieron ancho cauce a un proceso de identidad que subyace en lo diverso de nuestra impronta comunitaria.


El Dr. Williman, Jefe del 4º de Guardias Nacionales en 1904

Néstor Sabattino Dossi

SUMARIO: 1. Introducción – 2. Un repaso de la época – 3. La Comisión de Recepción – 4. El Programa Oficial –
5. Una “casa de príncipes” – 6. El optimismo al máximo –
7. El frenesí de los rochenses – 8 ¡Terminen el teatro! –
9. Comienzan los problemas – 10. El Coronel Solari –
11. Una noche para el estreno – 12. Febrero: nuevas esperanzas, otras frustraciones – 13. Epílogo

 

 1. Introducción
 

A decir verdad, si alguna cosa nunca le gustó a Enriqueta, fue levantarse temprano. Esa mañana no era la excepción, y por lo tanto a las diez y media de la mañana, la encontraba sentada en la baranda de su casa de la calle Misiones, todavía en ropas de dormir. Allí saboreó el primer mate que le alcanzaba Maura, su acompañante de tantos años.

Procuraba disfrutar un rato de aquellos benignos y casi primaverales días de agosto. Los ralos canteros de su jardín lucían un tanto deslucidos, pero, allí estaban ellas, sus “violetas de los Alpes”, enfrentando el invierno, florecidas, en una explosión de verde y otros múltiples colores.

Enriqueta amaba sus violetas, casi diría que era una coleccionista de las mismas. En ese sentido, en la ciudad de Rocha, solo era seguida, muy lejos, en su afición, por el escribano Diego Costas, quien, en su jardín de la calle Rincón, también las cultivaba con especial esmero. Ambos se visitaban y a menudo intercambiaban plantas y consejos.

En esa mañana, tan ensimismada estaba Enriqueta con aquellas enormes flores de un rosado intenso, recién nacidas, que casi no había notado la presencia de sus teros. Con ellos mantenía diariamente, una relación casi humana. Estaba orgullosa de ellos.


Uno de los comercios fundadores, que fue de “Casals Hnos.” y luego de Arturo Correa
y hoy de sus sucesores

ALEJO UMPIÉRREZ

SUMARIO: 1. El entorno: sierras, cerros, arroyos y bañados – 2. La escuela, el embrión inicial – 3. Nace 19 de Abril – 4. Los primeros – 5. ¿Dónde está la plaza? – 6. Las primeras autoridades de hecho y de derecho – 7. Necesidades burocráticas – 8. Calles sin salida (ni entrada) –
9. Sin un lugar donde caerse muerto – 10. Las difíciles comunicaciones – 11. Lavando los trapitos sucios –
12. Comerciantes y habitantes en los ´30 del siglo pasado – 13. Los negros de Chafalote

 
1. El entorno: sierras, cerros, arroyo y bañados.
Aunque sus pobladores más veteranos no gusten del nombre Chafalote con que muchas veces en el decir popular se le dice a dicho pueblo – y que no fue otra cosa que su nombre originario-, es imposible deslindar la localidad de su entorno geográfico.

Chafalote es en términos históricos un viejo y conocido lugar de tránsito y frontera. Fue zona de disputas entre las coronas portuguesa y española y camino de paso con destino a la frontera lusitana y a los últimos puestos de defensa fronteriza del imperio español como lo eran las fortificaciones de Santa Teresa y San Miguel, jalonado en camino a ellas por diversas guardias reales, siendo la más conocida la Guardia del Monte.

Formó parte de la región de las estancias del Rey, razón por la cual la zona lindera recibe el nombre de Don Carlos, en homenaje al monarca hispano Carlos III que reinó entre 1759 y 1788.


Joselo Luna, Alfredo Olloniego, Carlos Julio Rocca de Castro

José Ramón Luna Pradere

 

“La Pedrera, diciembre 6 de 2001

 

Querido Pin:

No con pocas dificultades – ya que nunca lo hago – empiezo a hilvanar recuerdos de hace más de 65 años, pues cuando empezamos nuestro veraneos en el Polonio, fue allá por 1936.

Ese año, en la Semana de Carnaval, estuvimos en el ranchito largo de varias piezas al correr; zinc por fuera y todo madera por dentro, de don Jacinto Pereyra. Este era un hombre realmente extraordinario, un verdadero caballero; “cuidador de los lobos” le decíamos nosotros; pues había sido jefe de las matanzas cuando la explotación la hacían las compañías inglesas. Ya se habían dejado por entonces, pero aún no existía el SOYP; pero seguía cuidando todo: lobos, embarcaciones (las “balleneras” de 12 remos llamadas “Sara” y “Juanita), calderas, digestores de grasa y las demás instalaciones con total dedicación, celo y esmero; siempre con la esperanza de que volvieran las “faenas invernales”, cosa que recién ocurrió muchos años después, con la creación del organismo estatal, pero ya don Jacinto estaba viejo para aquellas tareas que hacía antes.

AMADEO MOLINA FAGET

Wilson Ferreira Aldunate y Amadeo Molina Faget Wilson Ferreira Aldunate y Amadeo Molina Faget

Aquel 1 de agosto de 1981 Rocha era una fiesta. Delegaciones de todos los pagos del solar “donde nace el sol de la Patria” habían convergido en la ciudad capital, sede de los festejos centrales del Centenario de la entrada en vigencia de la ley que creó el departamento, segregándolo de Maldonado.

El momento político que vivía el país era muy especial. La dictadura cívico-militar instaurada el 27 de junio de 1973, venía de sufrir un fuerte e inesperado revés, cuando el 30 de noviembre del año anterior la mayoría del pueblo dijo NO a un proyecto de reforma constitucional que, en buen romance, pretendía legalizarla.