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“COPIA: ACTA : En la ciudad de Rocha a los cuatro días del mes de Febrero de mil novecientos nueve se reunieron en el local de la Junta E. Administrativa del Departamento, el Sr. Jefe Político y de Policía Don Miguel H. Lezama, el Sr. Juez Letrado Departamental, Dr. Martín Berinduague (hijo), los miembros de aquella Corporación Jefe de Oficinas que suscriben y pueblo a objeto de cumplir lo determinado en el artículo 1º del Decreto Reglamentario de la Ley de Intendencias. Leer el resto de la entrada »

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Julio “Pico” Decuadra

Sumario: 1. Breve introducción – 2.¿Qué derechos nos asisten para incursionar en este tema? – 3. Orígenes  fundacionales de Villa 18 de Julio – 4. “Cambio y recambio” de nombre – 5. Testimonios – 6. Fuerte San Miguel (1737): primera edificación del departamento y célula inicial de población de San Miguel – 7. Restitución de su nombre original – 8. Una propuesta – 9. Pasado, presente  y futuro – 11. Reflexión final

 

Fuerte de San Miguel, emblema y símbolo

Fuerte de San Miguel, emblema y símbolo

 

1.Breve introducción 

 

Para contar una parte de la historia referida a esta localidad y sus orígenes hemos recibido la gentil invitación de la dirección de esta Revista.

Algo que significativamente agradecemos pues nos  permite “arrimarnos a un fogón rochense” donde intentaremos hilvanar un relato sobre una historia que según dicen “vale la pena ser contada”. Tarea no fácil para quienes no somos historiadores sino apenas curiosos trabajadores del quehacer cultural. Sumándole sí el mérito de hacerlo con seriedad, honestidad, respeto y una dosis de sentido común.

Quizás por razones de espacio no podamos contar y mostrar aquí todo el material que contamos. Decimos al lector que nuestra proclama en defensa del reintegro del nombre San Miguel a esta localidad, no se instala en el ataque personal sobre ajenas conductas ni sensibilidades antagónicas, sino que apunta exclusivamente al simple planteamiento de una idea.

Para nosotros ya no restan dudas que su nombre original le fue cambiado y por eso creemos que pocos testimonios resultan suficientes para probar tal veracidad. ¿Qué ganaremos con su restitución?

Más adelante lo enteraremos.

 

2. ¿Qué derechos nos asisten para incursionar en este tema?

 

Infinitas veces nos hemos formulado esta pregunta y sobre todo cuando a nuestro alrededor escuchábamos la expresión cambio de nombre”.

Luego de la investigación y sabiendo que ya no se trata de un cambio sino de un reintegro, natural y concienzudamente las respuestas se fueron sucediendo. He aquí algunas de ellas:

 

  • El poder ejercer uno de los grandes derechos que nos brinda nuestro sistema democrático – que es el de la libre expresión aunque sobre este sistema Gerardo Caetano- conocido historiador uruguayo diga que:La democracia en nuestro país, solo ha servido a los uruguayos, para nunca ponerse de acuerdo”-

 

Otros derechos – tal vez no tan “legislativos”- sino más bien humanísticos  y terruñeros como por ejemplo:

 

  • El de haber nacido en la manzana número dos de las ocho fundacionales. Un origen muy similar y tan igualito al de nuestros padres a quienes también la causalidad aquí los trajo a vivir, pero ellos recién me invitaron a entrar un 11 de junio de 1950.
  • El de haber trinado seis años por los patios de esta escuela Nº 12.
  • El de haber paseado aquí toda nuestra adolescencia.
  • El de trabajar y constituir aquí una familia.
  • El de haber levantado en este lugar el techo propio en el cual vivimos. (y que simplemente como dato anecdótico, utilizamos mano de obra propia de la comunidad- cuando no faltó quien nos dijera:  “Hay que invertir ese platal en este pueblo”.
  • El derecho que nos dan cuarenta y cinco años viviendo en este lugar.
  • El derecho que nos da el aporte realizado en el quehacer cultural de la localidad, desde 1965 hasta hoy. Siempre rescatando defendiendo y mostrando nuestra identidad a través de la canción y las letras. Trabajando en la gestión de eventos culturales todos ellos apuntando a un  único objetivo: la comunidad, pues nunca hemos realizado nada pensando en la posibilidad de obtener un lucro personal.
  • Y en definitiva, el derecho de albergar, sentir, vibrar y palpitar estas emociones como lo puede hacer alguien que parió en su sitio…pues  están allí… en sus genes alojadas …-

 

3. Orígenes de Villa 18 de Julio a comienzos del siglo XX

 

Como dijimos nacimos en 1950 y pasados unos años – quizás en la adolescencia- ya sabíamos que el lugar en que vivíamos se llamaba 18 de Julio. Pero además éramos concientes de que todo nuestro alrededor sonaba a San Miguel: arroyo, sierras, Parque Nacional, Fuerte, Parador, Aduana, etc. Entonces comenzó a picarnos el bichito de la curiosidad: ¿Cuál era la razón para que existiera aquella contradicción o controversia?; ¿Por qué el pueblo se llamaba 18 de Julio y todo su alrededor San Miguel?

Una maestra hace un tiempo me contaba que estas mismas interrogantes que nos formulábamos en la década del sesenta, muchos niños de la escuela 12 también se las hacían en la del ochenta.

Y cuando el bichito estaba casi al reventar salimos en busca del saber y llegamos hasta los materiales históricos de la Biblioteca de la Facultad de Derecho en Montevideo.

Allí la primera captura fue en el Tomo  95- pág. 105 y 106 del libro de Sesiones de la Cámara de Representantes. Con fecha 10 de julio de 1909 vimos que 18 de Julio aparecía como el nombre de nuestra localidad. Ese día se firmó la declaración de pueblo -asunto que los vecinos pedían, pero lo que no figuraba allí era el pedido de cambio de nombre.

Y con asombro vimos también que el nombre anterior era San Miguel pues el propio Ejecutivo allí lo reconocía. Leímos textualmente: …“núcleo de población conocida hasta ahora por San Miguel en el departamento de Rocha”.

Vean esto:

SOLICITUD DE VECINOS – PROYECTO DE LEY“Los vecinos de la localidad denominada San Miguel, Departamento de Rocha, vienen gestionando hace algún tiempo la declaración oficial de pueblo. Según los informes que han dado las autoridades del Departamento, constituyen la población de San Miguel, unas cuarenta casas, de las cuales veintiséis son de material, el núcleo de habitantes es de doscientos cuarenta, existe en ella una escuela, comisaría de policía, un centro social y varias casas de comercio, talleres, etc. Tenidas en cuenta esas gestiones y la circunstancia de hallarse situada aquella población sobre la línea fronteriza en un punto donde se levantó en la época colonial uno de los Fuertes destinados a la defensa del territorio y el cual punto sigue siendo – como en aquellos tiempos, el de más frecuentado itinerario entre el Brasil y nuestro país por la frontera del Este  –se ha decidido el Poder Ejecutivo a apoyar la iniciativa y aspiraciones de los vecinos, enviando a consideración de V H, el adjunto proyecto de ley”

            El texto definitivamente aprobado es el siguiente:

Ley de Declaración – Artículo 1º: -“Declárase pueblo con la denominación de “18 de Julio” el núcleo de población conocida hasta ahora  por “San Miguel” en el Departamento de Rocha. 

Artículo 2º: -Autorízase al Poder Ejecutivo para establecer las autoridades correspondientes.

Artículo 3º.-Comuníquese, etc.

Sala de Sesiones de la Honorable Cámara de Representantes.

En Montevideo á 10 de Julio de 1909.

Antonio M Rodríguez

Presidente

Domingo Veracierto

Secretario-

Ministerio del Interior.

Montevideo, 12 de Julio de 1909- . Ley Nº 3.495

Cúmplase, acúsese recibo, comuníquese, publíquese é insértese en el R.N.

WILLIMAN.

José Espalter.

Algunas autoridades locales o departamentales entendieron erróneamente que la aprobación parlamentaria que fue un 9 de julio pues así lo prueba una placa que actualmente luce en una de nuestras calles.

 

4. “Cambio y recambio “de nombre – Como se instala el primer y verdadero cambio de nombre: 18 de Julio por San Miguel.

 

Al respecto vean parte de la discusión parlamentaria: El diputado por nuestro departamento Juan Rodríguez Correa decía: -“La razón que existe para pedir la denominación de “18 de Julio” a esta agrupación de casas, es la de que hasta ahora no tiene nombre ninguno”.

Allí mismo encontró voces contrarias como la del diputado Cachón, quien manifestó: “No he podido comprender nunca que haya interés en cambiar, así arbitrariamente, la denominación de los parajes conocidos desde muchísimos años atrás, con un nombre dado. En ese sentido, yo propongo la modificación del artículo 1º, nada más que al efecto de dársele el nombre de “San Miguel”, al pueblo que hoy se conoce bajo esa denominación”.

También aparece la oposición del diputado López: “Y a propósito voy a rectificar una de las indicaciones que ha hecho el doctor Rodríguez. La agrupación de casas establecida en aquel paraje es relativamente nueva, pero desde que esa agrupación de casas adquirió cierta importancia, se le ha llamado por la generalidad “Pueblo San Miguel”. Este es el hecho cierto; y se explica que haya sucedido así, porque aquel caserío está muy inmediato a la Fortaleza  y al Paso antiguo de San Miguel. Por lo demás, la cuestión del santo creo que no viene al caso: Aquel es un lugar histórico”.-

Nos llama la atención que el Sr. diputado Rodríguez Correa ignorara un material correspondiente al 6 de abril del año 1880. Allí la Comisión de Legislación del Poder Ejecutivo dentro de los fundamentos del Proyecto de Ley delineados sobre la Segregación del departamento de Rocha del de Maldonado, hacia constar lo siguiente: “Está el hecho de que esta parte del territorio ya tiene tres pueblos: San Vicente de Castillos, Lascano y San Miguel” Este material fue rescatado y publicado por la Licenciada Silvia Fuentes en la Revista “Rocha es así” editada el 1º de agosto de 2006 (Pág. 58).

Otro testimonio del nombre original surge de distintos documentos notariales de la época. Así en un compromiso de compraventa realizado por un notario de fuste de la época – cuyo nombre lleva hoy una calle de la ciudad capital del departamento – se lee: Compraventa : En San Miguel quinta Sección judicial del Departamento de Rocha” … “de dos solares de terrenos ubicados en la manzana letra H del Proyectado Pueblo San Miguel” (subrayados nuestros) y dicho documento se encuentre fechado el 4 de diciembre de 1908 y autorizado por el Esc. Orosmán de los Santos.

 

Protocolo del Esc. Orosmán de los Santos (1908) anterior de la nominación legal de "18 de Julio"

Protocolo del Esc. Orosmán de los Santos (1908) anterior de la nominación legal de «18 de Julio»

 

Para culminar esta serie de evidencias o testimonios documentales que certifican que el nombre original de nuestra localidad fue modificado,

Mostraremos el último documento: el correspondiente la elevación a categoría de Villa.

Allí se lee en la exposición de motivos en el aprobado proyecto de Ley Nº 12.876 de 14 de junio de 1961, donde allí se vuelve a reconocer el nombre de San Miguel y tal vez con más insistencia: “El día 10 del entrante mes de julio se cumplirán cincuenta años de la declaratoria de Pueblo, al núcleo de población que hasta entonces se había conocido con el nombre de “San Miguel”, por estar enclavado en las propias faldas  de las sierras del mismo nombre y muy próximo al río que también  lleva el nombre de San Miguel .Es además por sus bellezas naturales, que consisten en hermosas sierras y en su río San Miguel y en su inigualado Parador “La Pulpería”, un lugar de turismo con líneas de ómnibus departamentales e ínterdepartamentales, lo que le da más amplia vida social, que le ha sido reconocida por una numerosa cantidad de visitantes y turistas”. (subrayado nuestro)

 

 

5. Testimonios

 

            A estos documentos de época se agregan testimonios de pobladores del llano y de estudiosos de nuestra tierra. Para ello solamente dos botones de muestra.

“El nombre de “18 de Julio” responde a un oscuro hecho administrativo, ajeno al lugar. A nuestro juicio hace referencia a una fecha, a un hecho administrativo fortuito, trascendente de nuestra conformación institucional, pero totalmente ajeno a lo local y común a todo el país. En última instancia a la ‘casualidad’ del día en que se cumplieron con ciertos actos formales o simbólicos, los que son ajenos al lugar que nos ocupa o mejor dicho, en todo caso, son comunes a la totalidad del territorio”… “El nombre de San Miguel, testimonia un hito fundacional, clave dentro del proceso histórico regional. Un nombre emblemático, cargado de historia local y regional, que atraviesa siglos, que conecta el profundo espacio prehistórico con la historia colonial, San Miguel nos conecta como ningún otro referente del territorio, con el ignorado y profundo pasado indígena. San Miguel se integra con los “Cerritos de Indios” y sus constructores, retrotrayendo  nuestra historia a más de 4000 años. ”- (Prof Leonel Cabrera)  

“Yo siempre escuché decir que 18 de Julio era el pueblo de los ricos y San Miguel pueblo de los pobres- expresaba siempre Miguel Arrienda, viejo carrero obrero de la Restauración del Fuerte San Miguel.

 

 

6. Fuerte San Miguel (1737): Primera edificación de nuestro departamento y célula inicial de población de San Miguel.

 

Pero los fundamentos no solo son documentales o testimoniales referente a la denominación del poblado al momento de su cambio de denominación por su actual nombre. Las razones que nos asisten vienen desde el fondo de la historia.

Así continuamos apasionadamente nuestra búsqueda y nos encontramos conque el nombre de San Miguel se instaló en nuestra zona desde hace tres siglos. En los comienzos del siglo XVIII es introducido por los Misioneros Jesuitas. Los primeros ejemplos son Estancia “San Miguel”, sierras y arroyo con el mismo nombre. Luego vendrían: Fuerte “San Miguel”; Resguardo de Aduanas y Parador – Pulpería de igual nombre. y más recientes: réplica del Fuerte San Miguel en su plaza principal y el santo San Miguel ubicado en la conocida plazoleta, además de calles y almacenes que también llevan su nombre.

 

“San Miguel empezó a existir, veinticinco años antes de la construcción de Santa Teresa. No había en nuestro país, otras poblaciones que las de Montevideo Colonia del Sacramento y la reducción de Santo Domingo. Más que presumir, se puede afirmar por lo mismo, QUE ALLI se estableció la célula inicial de población, de una vasta zona del país Y ello es así, porque siempre en torno a los Fuertes y puestos militares, bajo la fianza de seguridad relativa que unos y otros proporcionan, es que los pobladores pacíficos, se aventuraban entonces a ir a establecer sus “corrales”, “estancias”, y “puestos” en la campaña”– (“Santa Teresa y San Miguel” – Horacio Arredondo, -Pág 33, subrayado nuestro.)

“Las obras de Fuertes y Parques dinamizaron la región, como si una Universidad del Trabajo se hubiera allí instalado.” … “Con los profesionales y artesanos especializados y los consejos e incentivos de don Horacio Arredondo, los jóvenes paisanos con apenas escuela rural se transformaron en artesanos de la piedra, electricistas, sanitarios, carpinteros, herreros, albañiles, avicultores y muchos se interesaron en acentuar su cultura.”  manifiestan Daniel Urioste y María Teresa Rojo

 

7. Restitución de su nombre original

 

Por lo tanto nuestra propuesta no es vacía sino que entendemos que tiene sus raíces históricas y además un conjunto de ventajas a futuro. Entonces: ¿Qué ganamos con eso?

1-Rescatar una verdad: Pues en el Parlamento se utilizaron argumentos carentes de veracidad, cuando se dijo que este lugar “No tenía nombre ninguno”.

2-Un futuro promisorio: Pues ¿qué tenemos para vender sino bellezas?; ¿entonces por que no apostar al rico Patrimonio Histórico Cultural que significa San Miguel?. Es nuestra gran y buena esperanza.

¿Por qué esto último?

Por dos razones. En primer lugar, a través de la herramienta del turismo y canalizando ese potencial, podremos -mediante una oferta competente y calificada- atraer al visitante hasta el pueblo. Y en segundo lugar por una razón de “marketing: En turismo existe ese condimento necesario, por lo que nos preguntamos ¿cuál es el marketing de 18 de Julio,un pueblo que tiene simbolizado a San Miguel en sus entrañas?.

Por ejemplo en su plaza principal llamada “Constitución”, existe una réplica en piedra del Fuerte San Miguel; en la otra -que es una plazoleta- se encuentra el Santo San Miguel; comercios, calles que llevan su nombre y además por si algo faltara, todo el entorno geográfico.

¿Qué tiene para vender 18 de Julio entonces por si mismo?…

Y por sobre todo se trata de hacer justicia con una razón histórica de tres siglos. Consideramos a ese episodio legislativo como una falta de respeto hacia lo que hace al Patrimonio Histórico Cultural de nuestra localidad y zona en general.

 

8. Una propuesta

 

“Yo creo que ustedes se verían beneficiados turísticamente también si mantuvieran con el cambio de nombre,  esa coherencia histórico-geográfica y nominativa”. (Pepi Gonçalves)

Pero ello será posible si la población lo decide y así lo proponemos. Si eso ocurriera sería oportuno antes de decidir, que los lugareños se nutrieran de la necesaria información y analizarla para no tomar decisiones apresuradas en defensa de una historia personal ya que esta no se hizo ni se detiene solamente en nuestro ego. Y pensamos que para esa circunstancia quienes deben y tienen la potestad de hacerlo, son solamente aquellos hijos nacidos y residentes en la localidad con un mínimo de cinco años de  permanencia.

Por los pasos de la historia dados hasta aquí, es posible que también al lector ya no le queden dudas respecto al nombre original de nuestro pueblo.

 

 

9. Pasado, presente y futuro

 

San Miguel en todos lados, aquí el Fortín

San Miguel en todos lados, aquí el Fortín

Respecto del pasado reciente cuando la declaración de villa en la exposición de motivos del texto legislativo leíamos:

“El pueblo 18 de Julio está en pleno progreso y cuenta con más de cuatro mil habitantes; fuertes comercios, comisarías, hoteles, agencias de correos, oficina de la Caja Rural y Pensiones a la Vejez luz eléctrica, aguas corrientes, etc, pero es además por sus bellezas naturales, que consisten en hermosas sierras, y en un río San Miguel  y en su inigualable Parador “La Pulpería”, un lugar de turismo con líneas diarias de ómnibus departamentales e interdepartamentales, lo que le da más amplia vida social que le ha sido reconocida por una numerosa cantidad de visitantes y turistas”.

Tal cifra referida de cuatro mil habitantes – según vecinos – esta Villa nunca tuvo: “La población siempre fue poca y la campaña muy grande” dice la pobladora Rosa Fernández nacida en 1924.

Terminadas las obras en piedra del Parador comenzó el éxodo. La gente con su oficio en las valijas y sin trabajo tuvo que emigrar llevando a su familia. ¿Cuanta gente se marchó a nuestros días? Incalculable. Pero nos atrevemos a opinar que muy próxima a la cantidad real del población que tenía la villa en la década del sesenta. De aquellos muy pocos eligieron quedarse a vivir entre las carencias reiteradas.

Y de aquel pasado remoto, ha perdurado hasta hoy en nuestra Villa lo siguiente:

  • Comisaría;
  • Escuela;
  • Servicios de UTE, OSE y ANTEL;
  • Policlínica de Salud Pública
  • Club Social
  • Sociedad Fomento San Miguel
  • Institución social y deportiva Las Piedras.

Desde aquel entonces a hoy, nuestra Villa no cuenta con los siguientes servicios que ha perdido:

  • Hotel
  • Agencia de correos
  • Oficina de Caja Rural y Pensiones a la Vejez
  • Agencia de ómnibus
  • Farmacia
  • Panadería
  • Oficina de UTE

 

No todo ha sido pérdidas, sino que se han agregado distintas facetas positivas. Así de aquel entonces hasta hoy, en nuestra Villa se han agregado:

  • Asociación Civil de la Tercera Edad.
  • Asociación Civil de padres de estudiantes de Enseñanza Secundaria
  • Policlínica de salud privada
  • Centro MEC .Espacio para las actividades educativas; Alfabetización Digital y de expresiones culturales. Ministerio de Educación y Cultura
  • Llegada de la televisión por cable

Se halla en gestión y muy adelantada la obtención de la Personería Jurídica de  “ASAMI”: Asociación San Miguel. Una nueva Institución que será la encargada de la dirección del Patrimonio Histórico Cultural  y Turístico de la localidad.

Su sede se pretende instalar en el ex predio de la Asociación Cooperativa de Trabajadores de San Miguel donde se sueña con la construcción del “Parque de Turismo Gregorio García” en homenaje a este hombre y los “cien criollos de ley” que construyeron este nuestro Patrimonio Histórico Cultural que nos representa y caracteriza.

 

 

 

 

En este lugar existió uno de los fuertes y antiguos comercios de principios del siglo pasado. Luego de más de medio siglo de abandono actualmente la transformación de este predio ha sido notable.

Bajo la supervisión de la Intendencia Municipal, el apoyo de la Junta Local y la Comisión de Cultura Patrimonio y Turismo del lugar poco a poco este espacio de diez hectáreas de superficie se va convirtiendo en un polo de desarrollo social y promoción turística  para el pueblo y la zona en general.

Están previstas obras como la instalación de una zona de camping, baños públicos; cabañas de alquiler; un Parador Municipal y los respectivos servicios de alumbrado público y agua potable. Actualmente y donde funcionaba la antigua casa comercial, se ha levantado el escenario Orlando Mena; un lugar por el cual ya han desfilado distintos artistas en un evento musical y recreativo incorporado el pasado año 2008 denominado “ San Miguel a Puro Canto a Orillas de la Memoria”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Alejo Umpiérrez

SUMARIO: 1. Introducción – 2. Raíces e inicios – 3. Al llamado de la Libertad – 4. La paz armada – 5. El encuentro de la revolución-  6. 1904: tiempo de combate-  7. De la revolución al civilismo – 8.Tiempo de reconocimientos – 9. Nace el “Herrerismo” en Rocha – 10.  El descanso del guerrero

 

Miguel A. Pereira

Miguel A. Pereira

 

1. Introducción          

 

A través de diversas lecturas conocimos la existencia del personaje de éste artículo y ahora no nos perdonamos nuestra previa ignorancia al respecto por la riqueza del mismo. Para la gran mayoría de nuestros coterráneos este nombre nada significa hoy y sin embargo a su sola voz se levantaban centenares de compatriotas en nuestro departamento para seguirlo adonde fuera. Conviene por lo tanto mirar al espejo de la historia para allí encontrarnos.

Fue el Jefe Militar incuestionable del Partido Nacional en la Rocha de 1904 y arrastró tras sí en tal carácter a más de 400 hombres que lo siguieron en dicha guerra civil. Pero no solo actuó en ésta última patriada sino en todas aquellas que existieron desde que asomó a la adolescencia.

Pero iremos por turno y desde el principio. Leer el resto de la entrada »

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          Quien no haya logrado penetrar el secreto mortal de esta ruta, no acertaría a reprimir su espanto frente al lodo que se estremece como movido por una fuerza bestial, y concretaría de súbito sus ambiciones de viajero a esta villa de Castillos, fundada en 1866 y metida en un pozo, como tantos otros pueblos nuestros, cuyos primeros pobladores eligieron sin tino los bajos en vez de las cuchillas para levantar el núcleo de sus viviendas de quincha y terrón.                 

 

   Pero yo perdí el miedo a este camino salvaje después de haberlo frecuentado durante un lustro, año tras año, en los meses invernales, cuando el agua cae días y días sin tregua, cuando la helada quema como una brasa y cuando las ráfagas del sur pinchan la piel como la espina del molle.

Perdí  el miedo porque me tocó en suerte viajar junto al más antiguo de los mayorales en actividad de esta zona rochense: Fausto Plada.                                              Fausto nació en San Carlos  en 1866. Tiene, pues setenta años. Pero es delgado y ágil y pertenece a una raza que no denuncia la vejez en el pelo apretado y corto.

Cuando, a principios de 1886, la idea revolucionaria ardía como una antorcha, cuyos resplandores debieron apagarse después, tristemente, en las costas del Quebracho y en las Puntas de Soto, lió sus escasos petates, caminó largas jornadas y se detuvo, por último, en Santa Vitoria del Palmar.                        Aquel muchacho que no contaba aun veinte años, no emigró del país por cobardía, sino por impulsos no extinguidos de independencia individual. Se resistió a servir en cualquiera de los bandos en pugna porque abominaba de toda extraña dependencia jerárquica.                                                                                        A través de los años, esa potestad de obrar según su voluntad propia, sin sujeción a nadie, sin otros frenos para el ejercicio de sus acciones que los que impone la hombría de bien, perdura todavía en el espíritu de este gaucho que nunca fue a la guerra, que no vio brotar la sangre de la garganta abierta del vencido, ni carchó al muerto, ni comió carne robada, ni tiene en el pellejo cicatrices que ostentar como trofeos de valor.                                                                         En Santa Victoria, Fausto ganó los primeros reis en trabajos brazales; formó hogar; vinieron los hijos; y después de treinta años, atravesó de nuevo la frontera en 1914, y sus manos colocaron los primeros adoquines de las calles de la ciudad de Rocha.                                                                                                                 Pero los caminos eran su atracción. Ingresó a la empresa de don Domingo Corbo, cuyos carruajes servían la línea Rocha- Lascano. Y en corto plazo ascendió al rango de mayoral.

Al cabo de seis años, el mayoral compró la línea. Tenía veinte y cuatro caballos, y mudaba posta en campos de don Zenón Píriz, de don Isidoro González y en el Alférez, más allá de Pueblo Velázquez, en los predios de don Antonio Bonifacio.                                                                                                                               Viajando de noche durante el verano y emprendiendo la marcha al amanecer de los días invernales, Fausto Plada recorrió durante un lustro el camino de ciento quince kilómetros que, en aquella época, se extendía desde Rocha a Lascano.                                                                                                                                El trazado del actual carretero acortó después las distancias.

En aquella etapa de su vida, no se registra ningún contraste. Jamás llegaron con atraso a su destino  los sacos de correspondencia, ni se perdió ninguna encomienda, ni faltó ningún valor en las bolsas postales, porque el honor custodiaba la carga y porque en la tabla del pescante vigilaba la pericia para que no cayera al sesgo, en la zanja, la rueda delantera del coche.

 

Plada sintió, sin duda, la pena de verse ausente por tanto tiempo de Santa Victoria  del Palmar. Tuvo la nostalgia de aquel pueblo callado, a orillas de la Laguna Merim, con sus calles arenosas, sus techos de teja a cuatro aguas  y su plaza sombreada, sobre la cual ostenta la inscripción de su antigua edad el edificio de dos plantas que levantó, hace ya muchos años, don Floriano Correa y por cuyos amplios salones vaga aún el espíritu desventurado de don Plácido Terra.

El recuerdo del pueblo que fue cuna de sus hijos, empezó ciertamente a corroer el alma de Fausto Plada, como un bien perdido, y lo impulsó a enajenar la línea Rocha-Lascano. Realizada la venta, adquirió la línea al Brasil. Y he aquí como el viejo mayoral volvió a entrar a Santa Victoria con su carruaje tirado por ocho lindos trotadores y con sus limpias credenciales de correístas.

 

¿Recuerda usted, don Fausto? Poco después de media noche del 11 de mayo de este año 1936, cuando la creciente del arroyo Castillos rebasaba las orillas del pueblo e inundaba los ranchos de los cuales huían las mujeres y los niños, mientras que los hombres se afanaban en salvar las ropas y los pequeños muebles que flotaban en el agua, usted prendió sus ocho caballos, acondicionó bien los sacos de correspondencia dentro del coche y se aprestó a salir en dirección a la frontera.

Bajo el viento huracanado, envuelto en las cortinas de la lluvia, el coche avanzó despacio por la calle de Molina y se detuvo frente a la posada de don Juan Coronel.

Le aconsejaron:

–  No se tire, don Fausto.

Y le advirtieron:

–  Se queda en las arenas.

– No llega a la vuelta del Palmar.

Usted sonrió sin despegar los labios, asomó la cabeza envuelta en un gorro de lana con orejeras, y dijo simplemente:                                                                    – El turno de la correspondencia no admite excusas.

Sonaban las dos de la mañana cuando salté al pescante y me senté a su lado.                                                                                                                                              Contrariando sus hábitos, Castillos no dormía. Había una actividad extraña y sorda en los comercios semiabiertos. Y las luces de las casas estaban encendidas.

Patrullas policiales recorrían apresuradas las calles cubiertas de barro. Y el Banco había reforzado su guardia emponchada.                                                                Usted tomó las riendas y volviendo el rostro hacia mí, reflexionó:

 

– Esto no es para usted. Vamos a tener un viaje largo y peligroso.

Recuerdo que en un impulso de solidaridad y confianza, puse la mano sobre el poncho mojado de don Fausto, a la altura del hombro, y afirmé:                                  – Con usted, adelante por ese camino…

Arrancó el carruaje, tomó la avenida Ituzaingó, se detuvo un instante en el resguardo y nos internamos en la oscuridad.                                                                   El viento sacudía los hules del coche y el agua nos castigaba de costado.

– Hasta la vuelta del Palmar, vamos bien. Después, tendremos el agua de frente – dijo don Fausto.                                                                                                      Hablábamos poco, porque todo era concentración silenciosa, atención aguda, vigilancia tenaz en este duro criollo de setenta años, que se había lanzado al camino para someterlo, de nuevo, a su destreza valerosa, bajo el desatado vendaval.

En realidad, la ruta fangosa, envuelta en las tinieblas, se desarrollaba ahora sólo en la claridad de la memoria de don Fausto; detrás de la retina, sumergida en la sombra, el camino se empinaba en el recuerdo y la experiencia con sus zanjas profundas y sus tembladerales; y la mano, asida a la rienda, obedecía estrictamente, con acierto fiel, al impulso interior.

– ¿Por dónde vamos, don Fausto?_ pregunté.

– Por los campos de Antolino Sena. Aquí mudaba caballada mi colega Luis Cugnetti, y allá, en el fondo, a la izquierda, están los palmares de butiá.              Saltó a mi memoria la figura de Luis Cugnetti. Era poco gaucho. No mateaba durante la travesía; su prenda de abrigo era un sobretodo oscuro y raleado.                                                                                                                                        Tenía una caballada flaca y acobardada. En esta posta, permanecíamos hora y media larga, porque los caballos mañeros corrían hacia el fondo del campo cuando veían detenerse el carruaje y costaba arrearlos hasta el alambrado del camino.                                                                                                               Pero frente a nosotros, el palmar extendía su verde fresco hasta las faldas del cerro de Navarro. Y su contemplación acortaba la monotonía de la faena.                                                                                                                                           En larga perspectiva, el monte de palmeras butiá de Castillos conservaba una especie de inmovilidad desdeñosa, era tranquilo como el sueño y sereno como el valor. Ponía entre el cielo y la tierra  una mancha verde y húmeda, distinta a la mancha oscura de nuestros montes criollos de arrayanes, coronillas y canelones; y su gracia, en la amplitud del paisaje, disonaba un poco con la dureza del cerro Lechiguana, pelado y como de piedra, y con la masa arbórea del cerro de Navarro. Subía el palmar por las cuchillas con una indolencia imperturbable y levantaba al cielo esos penachos airosos y arrogantes, henchidos de estimación propia, que la brisa apartaba en flecos relucientes al sol.                                                                                                               Yo pensaba entonces que el corazón del palmar, entre los troncos cilíndricos y anillados, bajo las cabelleras rumorosas y sobre la gramilla dócil, correrían ágiles los efebos y las ninfas, porque se me ocurría que este monte grácil era más accesible al trato de las deidades fabulosas de las selvas que a nuestra fauna indígena.

Pero esta sugerencia era fruto de un simple juego de la fantasía, porque  en el seno del palmar sólo moran tropillas de cerdos baguales, de pelamen grueso y cuerpo grosero, cuyos hocicos buscan, al pie de los troncos rectos, el dorado butiá silvestre, de carne amarilla, fibrosa y agridulce.                                              Mientras el carruaje de Plada avanzaba a barquinazos, el denso cortinal de la lluvia y las tinieblas ocultaban los palmares de Castillos. Pero su imagen venció aquella noche la hostilidad del tiempo y se incorporó dentro de nosotros, por intuición, claramente, como si penetrara al alma por nuestra propia retina.

Pregunté nuevamente:

– ¿Por dónde vamos, don Francisco?

– Estamos cerca de la vuelta del Palmar. Tome un trago, porque ahora el agua nos va a castigar de frente.

El coche se detuvo. Plada abandonó el pescante y se acomodó sobre la tabla, muy cerca del anca de los caballos.

Los hilos helados de la lluvia nos golpeaban en el rostro y resbalaban por las mejillas hacía el cuello.

La caballada empezó a desorientarse e intentó tirar para los costados, dando el anca al aguacero. Pero en la tabla, vigilaba Fausto Plada. Sus manos sarmentosas estaban fuertemente asidas a las riendas, y la caballada acabó por someterse a su voz mandona.

Recuerdo que yo estaba acurrucado en un ángulo del pescante, junto al precario abrigo del hule, envuelto en el poncho y tiritando de frío. Frente a los setenta años de Fausto, sentí el deseo de proclamar honradamente la derrota de mi juventud y de confesar sin rebozo que tenía razón el viejo criollo cuando me dijo, al salir de Castillos, que estas andanzas no eran ciertamente para mí.

Al amanecer, mudose de caballada frente a los campos de Joaquín Servetto. El carruaje entró luego en la zona de las arenas, enfiló la Angostura, la traspuso, y empezó a deslizarse sobre el barro de aquel llano terrible que se extiende después del almacén del Porvenir.                                                                              Sobre el piso de la caja, el coche cargaba cuatro dedos de agua.

– Vamos a probar los frenos – observó Plada.

Afirmose en la tabla, echó el busto hacia atrás, y las riendas tirantes mantuvieron en equilibrio a los mancarrones, cuyos cascos resbalaban y se hundían en el cieno líquido.

Cuando llegamos al llano, Fausto dijo:

– ¡Lindo barro para las golondrinas!

Sin penetrar el alcance de la observación, miré hacia el espacio.

Fausto advirtió la errada y agregó chuscamente:

– Golondrina les llamo a los automóviles, porque emigran también de estos caminos en invierno.                                                                                                          Comprendí entonces el resquemor mordaz del viejo gaucho para esas máquinas que en verano devoran las distancias, envueltas en el polvo del camino dócil.

 

El coche se detuvo a medio día frente a la portera de la Fortaleza.

Los campos de Santa Teresa estaban vacíos, desierto el camino, sin pájaros el aire plomizo.                                                                                                                   Salté a tierra.

– Don Fausto: siento dejarlo – dije.

– Fue usted un buen compañero de viaje – contestó, estrechándome la mano.                                                                                                                                                   Don Fausto se alejó calculando que llegaría al Chuy a las cinco de la tarde, después de cambiar caballos en Buena Vista.                                                                  Los miré perderse en la inmensa faja de la Llanada, cubierta de agua, y recuerdo que sentí como una especie de exaltación ante el prodigio de este criollo, cargado en años, que habría de llegar al Chuy después de quince horas de lucha encarnizada contra las resistencias sordas del camino, sin pasajeros, solo y firme en su puesto de correísta.

Rocha ha sido pródiga en esta estirpe de mayorales dominadores de caminos.

Hace treinta y cinco años, las diligencias manejadas por Octavio Cola, Manuel Mazzul, Avelino Barrios, Anastasio Pereira, Leonidas Sánchez y Juan de la Cruz Reyes, salían de la capital rochense  con destino a la estación La Sierra, a la sazón punto terminal del ferrocarril.                                                                   Eran aquellas antiguas diligencias de caja grande con dos bancos largos sin respaldo, ventanas con pequeños postigos de madera que se corrían hacia abajo y la baca de piso de zinc con alta baranda.

Salían de Rocha a las dos de la madrugada. Llevaban doce personas adentro, tres en el pescante, y el mayoral y un peón en la tabla. En la baca se cargaba hasta cuatrocientos kilos de equipaje. Y adelante iba el moreno cuarteador.                                                                                                                                     Arrastradas por ocho caballos, cuyos cuatro delanteros, sin rienda que los gobernara, iban acorralados por el freno a la cuarta, llegaban las diligencias, en tiempo ordinario, en veinte y cuatro horas a San Carlos; empleaban otro día en arribar a Pan de Azúcar, y medio día más en cruzar el camino a La Sierra.

Pero durante el invierno, en la estación de las grandes lluvias, las diligencias demoraban hasta once días en llegar al término de la jornada, porque no daba paso el cauce de los arroyos Sauce, Garzón, José Ignacio, San Carlos y Pan de Azúcar.

A veces, si el “nado era corto”, dos cuarteadores vadeaban el arroyo; y cuando las cabalgaduras lograban afirmarse en el suelo duro, cerca de la otra orilla, tiraban de las cuartas largas sujetas a la punta de la lanza de la diligencia; y allá iba el vehículo con pasaje y carga al cauce del arroyo y salía a la margen opuesta con arrastres de barro y yuyos en el piso.

Pero si el “nado era largo” la maniobra se volvía lenta y trabajosa.

Echábase la caballada al agua, arriándola para la otra orilla. El pasaje, los arreos y la carga embarcábase en un bote, sobre cuya popa se iban desenvolviendo dos maromas de alambre sujetas a la punta de la lanza. Después de la margen opuesta, los caballos tiraban de las dos maromas; y allá se despeñaba la diligencia vacía y cruzaba el cauce correntoso con el agua hasta el techo.

El arroyo José Ignacio oponía el mayor obstáculo en estas jornadas invernales. Su monte tupido era como un reparo que contenía el desagüe natural. Y fuerza era detenerse hasta dos días cerca de sus márgenes esperando que diera paso la creciente.

Pero cuando el ferrocarril llegó a San Carlos, los mayorales cambiaron sus viejas diligencias por el carruaje para el pasajero y el carrito para la carga. Dejó de sonar en los caminos silenciosos el tintineo del cencerro colgado a la cuarta, muy cerca del hocico de los caballos delanteros. Se perdió por esos pagos el moreno cuarteador que penetraba las tinieblas con su pupila zahorí. La baca cargada, envuelta en lonas, dejó de asomarse en las quebradas de Garzón. Y Octavio Cola se radicó en Rocha. Y Manuel Mazzul emprendió los viajes a Santa Victoria del Palmar. Y Juan de la Cruz Reyes…

Este carruaje del viejo mayoral, que vi alejarse despacio por la llanada, será también barrido por la civilización. Sobre la carretera a construirse, correrán veloces las “golondrinas” que en las épocas de las grandes lluvias quedan arrinconadas, por inútiles, en los galpones de Castillos. Resoplarán los motores en las cuestas donde todavía vibran las voces alentadoras de Fausto Plada.                                                                                                                                                Pero Fausto Plada quedará prendido en la memoria, como el compendio de un gremio en cuyo ejercicio duro brillaron siempre el valor, la prudencia y la honradez.

 

 

 

 

 

 

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Alejo Umpiérrez

 

 SUMARIO: 1. La posguerra – 2. El arribo de los exiliados – 3. Reacciones iniciales – 4. Primeras declaraciones de los exiliados – 5. De Buenos Aires a Rocha –  6. Patrocinio, el “Zeppelín” – 7. La ofensa – 8. Los antecedentes del duelo – 9 – De filo, contrafilo y punta – 10 – Las repercusiones

 

 

1 .  LA POSGUERRA

 

Los años cincuenta eran todavía los tiempos del Uruguay Feliz, de la tacita de Plata, la Suiza de América. Éramos Campeones del Mundo. “Como el Uruguay no hay” era el slogan que rezumaba optimismo de una sociedad que todavía no se daba cuenta que el modelo de país en que vivía estaba agotado. Leer el resto de la entrada »

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Alejo Umpiérrez

 

SUMARIO: 1. A modo de introducción – 2. Tiempos de fragua – 3. A la guerra – 4. Al borde del averno – 5. La apoteosis del retorno – 6. Profeta en su tierra – 7. Del uniforme al overol – 8. Tiempo de deporte – 9. El político que todos tenemos dentro – 10. Subsistiendo en Subsistencias – 11. Prensa, oposición y prisión – 12.  Más allá de la pluma – 13. Las últimas batallas – 14. El reposo del guerrero

 

 

1. A modo de introducción

 

Diría que pocos rochenses – especialmente quienes peinan canas – no conocen a la figura de Domingo López Delgado en grandes trazos. Este artículo trata de bucear más profundamente en su vida para mostrar en un breve pantallazo toda su ya larga existencia, para ver en él al hombre que hay más allá de aquel que fue y volvió de la Segunda Guerra Mundial.

Este artículo no es un homenaje ni un reconocimiento. López Delgado no los necesita porque a esta altura sería uno más en sus 94 años de existencia. Si debe seguirse la máxima de que los homenajes se hacen en vida; con él se ha cumplido y con creces por merecimiento propio. Desde las multitudes que lo recibieron en 1945 a él y sus camaradas en el puerto de Montevideo, hasta la plaza Independencia de nuestra capital departamental colmada de días después; pasando por múltiples distinciones y ofrendas que ha recibido desde el gobierno de Francia hasta de las instituciones de toda índole en nuestra tierra; incluyendo homenajes de sus pares como el rendido por la Junta Departamental de Rocha en 2006, del que tuvo el honor de participar el autor. Leer el resto de la entrada »

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Juan Antonio Varese

SUMARIO: 1. Introducción – 2. El nombre del Polonio – 3.El vapor “Esmeralda” – 4.El naufragio que dio nombre a una playa – 5. Una aproximación literaria: el naufragio del “Leal Santos” – 6. Una tragedia nacional: el hundimiento del “Valiente” – 7. Los lectores y las investigaciones

 

Restos del atunero taiwanés “Cathay 8”

 1. Introducción

 

Casi veinte años han transcurrido desde la primera edición del libro “De naufragios y leyendas en las costas de Rocha”; dos décadas en que la temática de los barcos hundidos ha pasado a integrar la saga de episodios dramáticos que se suman a la riqueza folclórica de la costa rochense.

En este lapso de tiempo – puede ser un soplo o toda una eternidad – la mayor satisfacción ha sido el encuentro con los lectores, ya sea personalmente o por cartas, lo que me motivó para realizar nuevas investigaciones sobre naufragios ignorados o episodios sobrevinientes, así como varias charlas con decenas de investigadores, sobre todo jóvenes buzos o surfistas, que se muestran apasionados por el mar y sus historias. Leer el resto de la entrada »

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Jesús Perdomo

SUMARIO: 1. Hurgando en el pasado – 2. Quién es quién – 3. Alquimia histórica – 4. Atando cabos – 5.  La voz del experto  – 6. Nobles reliquias – 7. Los puntos sobre las íes – 8. Rumbeando el final – 9. De tierra soy

 

Leonardo Olivera por 1860

1. Hurgando en el pasado

 

Don Manuel está parado frente a la puerta de su rancho, de horcones chamuscados y requinchado.   Suspira, contemplando ese verde mar de palmas desplegándose allá abajo, en la llanada que rodea la altura donde están su vivienda y corrales.

Don Manuel González suspira apesadumbrado. Si no logra presentar el documento que acredita su legal posesión de la media “suerte de estancia”, unas 900 hectáreas, donde está avecindado, es muy posible que resulte desalojado… ¿y a dónde irá con su familia? Leer el resto de la entrada »

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Víctor Velázquez

 

Sumario: 1. Desde el presente  – 2. Primeras noticias – 3. La tierra, don Lucas y los otros – 4. Tres personajes – 5. El tiempo bucólico – 6. Una canción emblemática – 7. Oro blanco, manchas negras – 8. La Fiesta Grande – 9. Epílogo.

 

 1. Desde el presente

 

Una de las casas fundadoras de Cebollatí

Palabra originaria del idioma guaraní, Cebollatí significa “río de las lombrices”, para algunos lingüistas, y “río de las cebollas”, en opinión de otros. Cerca de la desembocadura de ese serpenteante río regional en la laguna Merín, en el pago de los Texeira (Techera) y a impulsos de uno de ellos, nació – allá por 1910, o tal vez antes, que el dato es impreciso – el pueblo Cebollatí, hoy villa. De eso trata esta historia. Leer el resto de la entrada »

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Uruguay R. Vega Castillos

  

SUMARIO: 1. Presentación – 2. Un observador calificado: Saint Hilaire y su pasaje por Rocha – 3. Crecimiento urbanístico y social – 4. Las colectividades española e italiana – 5. Un día de campo – 6. Otras sociedades recreativas, culturales, de socorros mutuos y filantrópicas

 

1. Presentación

 

En este artículo pretendemos incursionar sobre las modalidades de recreación, que se desarrollaron en la sociedad rochense durante el siglo XIX. En una primera parte, cuando Rocha comienza a transitar el siglo, se puede observar la quietud típica de una población pequeña y naciente. Un testigo calificado, informa de lo que es la pequeña urbanización a comienzos de la década del ´20. Posteriormente, a medida que aumentó la cantidad de habitantes, comenzaron a surgir inquietudes que cristalizaron en el último cuarto del siglo, cuando la presencia de inmigrantes y orientales llegados desde otros lugares, conformaron una sociedad con inquietudes, necesidades y aspiraciones, tanto a nivel individual como colectivo. Es el momento donde surgen las sociedades recreativas, de socorros mutuos, culturales y filantrópicas conformando una variada gama de ofertas. Leer el resto de la entrada »

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Julio Dornel

 

SUMARIO: 1. Los primeros adelantados – 2. El primer Fossati – 3. Don Silvio – 4. La fábrica – 5. Un recuerdo

Fábrica de tabacos de Silvio Fosatti en la década del 30

 

1. Los primeros adelantados

 

Las primeras construcciones de la frontera se levantaron a pocas cuadras del arroyo, separadas por  la línea divisoria, que determinaba los límites entre ambos países. Del lado brasileño, la histórica Posada de diligencias de don Joao Silva y el Club Social “Luz y Vida”  centralizaban la poca actividad que se desarrollaba por aquellos años. En territorio uruguayo la Receptoría de Aduanas, la Escuela Pública Nº 28 y algunos ranchos de barro y paja brava iban delineando senderos en la pequeña aldea. Sin embargo, el paso del tiempo fue marcando el comienzo de una nueva etapa en el desarrollo social y económico de este enclave fronterizo. Leer el resto de la entrada »

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Oscar A. Bruno Cedrés

  

“Pocos deportes hay como éste, en el que el hombre está solo a expensas de sus fuerzas, pero también es parte de un conjunto que hace que la carrera de bicicletas no sea simplemente una competencia por el triunfo individual, y en la que el competidor busca el triunfo pero no se deja absorber por la envida cuando es el otro el que lo alcanza”

1er. Fascículo “Los Héroes de la Vuelta “– EL DIARIO – LA MAÑANA

 

 

 

SUMARIO: 1. Presentación – 2. Su vida – 3. Próspero da a Rocha el título de Campeón del Este – 4. Próspero Barrios y Juan Alberto Silva: símbolos del deporte rochense – 5. Próspero Barrios, Campeón Americano en Chile – 6. Próspero Barrios gana la Vuelta del ´51 – 7. Arribo triunfal – 8. Homenaje al campeón – 9. Un poema para Próspero – 10.  Apostillas de la Vuelta del ´51 – 11. Próspero y la Vuelta – 12. La Vuelta del ´52 – 13. Su historial en las Vueltas – 14. Otros triunfos – 15. Próspero Barrios y el Intrépido – 16. La despedida a un grande – 17. Reconocimientos a su figura – 18. Agradecimientos – 19. Fuentes Consultadas

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Estrella Izaguirre

 

SUMARIO: 1. El necesario reconocimiento a una generación – 2. Auspiciosa apertura – 3. Segundo destino: Administración de Rentas – 4. El Centro Cultural “Elida Marquizo”- 5. La Profesora María Élida Marquizo

1. El necesario reconocimiento a una generación

 

Cuando iniciamos un trabajo como el presente respecto a un edificio que lleva una muy larga e indiscutida historia se hace imprescindible una cronología de hechos que entre otras cosas significan un enorme reconocimiento a nuestros antepasados.

Reconocimiento a este tipo de obras a quienes tuvieron la fuerza, la valentía y un franco deseo de superación, por lo cual hoy nos sentimos, más que orgullosos de  ser rochenses. Fueron los protagonistas del naciente departamento, los que modelaron con su pujanza nuestra ciudad y que todavía hoy queda su impronta en toda una arquitectura que hermosea nuestra ciudad y que debemos preservar. Leer el resto de la entrada »

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Juan Antonio Varese

 

SUMARIO: 1. El daguerrotipo llega al Uruguay – 2. La tecnología dice presente en Rocha – 3. Investigación histórica – 4. José D´Alto – 5. Protección a la industria nacional-  6. Bellezas rochenses – 7. Fotógrafos aficionados

 

1. El daguerrotipo llega al Uruguay

 

La fotografía, en realidad el daguerrotipo, fue exhibido por primera vez en Montevideo el 29 de febrero de 1840; toda una novedad a escasos 6 meses de su presentación oficial en París.

El invento causó furor en el mundo entero, la prensa hablaba de una epidemia de daguerrotipomanía. Mientras que algunos fotógrafos de espíritu aventurero salieron, cámara en mano, a recorrer lejanas geografías y registrar ignotos paisajes, los más, con lentes apropiados para la toma de retratos, se dedicaron a fotografiar personas, uno de los negocios más lucrativos de la época. Leer el resto de la entrada »

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Uruguay R. Vega Castillos

 

 

SUMARIO: 1. Las raíces: Aspe y su historia – 2. Antecedentes familiares de Rafael Pérez del Puerto 3. Una era de cambios en la administración española – 4- La integración de un equipo de administración – 5. El régimen de Intendencias – 6. Rafael Pérez del Puerto y la Expedición Cevallos – 7. Pérez del Puerto en el este de la Banda Oriental – 8. Cargos ordinarios – 9. Cargos extraordinarios – 10. Director de Poblaciones – 11. Pérez del Puerto y la fundación de Rocha – 12. Los reconocimientos practicados en la zona – 13. Datos del lugar – 14. Otra prueba de la eficiencia de Pérez del Puerto: las casas para pobladores – 15. Bibliografía – 16. Agradecimientos

 

 

1. Las raíces: Aspe y su historia

 

“Aspe es un municipio de la comunidad valenciana. Situado en el interior de la Provincia de Alicante, en la comarca del Vinalopó Medio. El núcleo principal de la población está a 238 metros de altura, a orillas del río Tarafa, principal afluente del Vinalopó, a 24 kilómetros de Alicante”[1]

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Walter Gabriel Viera

 

 

SUMARIO: 1. Introducción – 2. Lo que la historia nos dice –  3. El 3 y el 6 de julio de 1897- 4. Baluarte en el desarrollo del nordeste del país – 5. El proyecto norteamericano de 1913 – 6. El problema portuario en nuestro litoral marítimo – 7. Convergencia para el desarrollo de la región – 8. Una ciudad moderna junto al puerto;  9. Epílogo

 

 

1. Introducción

 

Creada como fortaleza para controlar y dominar la pradera, Montevideo tuvo un sórdido enfrentamiento con Buenos Aires por la primacía de los servicios portuarios cuando los españoles descubrieron que el Fuerte podría ser también un excelente Puerto. A estos desencuentros algunos historiadores lo denominan “lucha de puertos”. Leer el resto de la entrada »

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(actualización) Imagen de la presentación realizada en La Paloma


El miércoles 13 de febrero  en el Centro Cultural de La Paloma tendrá lugar el lanzamiento veraniego del recientemente aparecido quinto volumen de la Revista Histórica Rochense, fundada y dirigida por el Dr. Alejo Umpiérrez . A partir de las 21.30 hs. el Prof. Jesús Perdomo realizará la presentación de esta publicación de casi 300 páginas que condensa número a número lo mejor de la historia departamental de todos los rincones del departamento. Leer el resto de la entrada »

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                                   Oscar Bruno Cedrés

 

SUMARIO: 1. Presentación – 2. Su vida 3. La familia – 4. El Teatro – 5. El relato – 6. Un adiós.

 

1. Presentación

 

En esta tercera Revista Histórica Rochense cambiamos de escribir sobre la historia del fútbol rochense en general por la de un protagonista en particular: Ángel Araújo Silvera. Periodista, actor, funcionario público, todo un personaje del Rocha de la segunda mitad del siglo pasado.

De estatura baja, de vestir elegante, con su inseparable corbata de moña lo que lo caracterizaba y lo hacía todo un “gentleman”, de andar y conversar alegre, con una voz muy particular, dándole también un tono de bohemia a su vida. Leer el resto de la entrada »

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 Kidie Rótulo Féola

 

 SUMARIO: 1. El origen de Palermo Fútbol Club – 2. El campito “San Miguel” – 3. La afiliación de Palermo ala Liga Rochense de Fútbol – 4. Sus logros deportivos – 5. El cenit, Campeón del Interior, 1987 y 1989 –  6. Una anécdota jugosa – 7. Jugadores destacados en las distintas épocas – 8. Sus Presidentes a través del tiempo – 9. Sus Sedes Sociales –  10. Un emocionado recuerdo – 11. El acróstico de Palermo – 12. La popular canción palermitana.

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 Julio Dornel

 

SUMARIO:  1. “Sobre la línea de nadie, divisoria. De dos países con la misma pena”- 2. Carta para un loco – 3. Latitud Chuy – 4. Artigas compañero

 

1. “Sobre la línea de nadie, divisoria. De dos países con la misma pena”

El 27 de abril del año 2000 se produjo la desaparición física del poeta fronterizo Rondán Martínez, dejando un vacío enorme en el panorama literario de nuestro país, que no quería aceptar la idea de que los viejos cuadernos continuarían con los poemas inconclusos, que había iniciado en la década del ´60 y que por distintas razones había postergado. Leer el resto de la entrada »

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